Los seres humanos somos por esencia comunicativos; es decir, estamos en permanente interacción comunicacional, como una necesidad básica, para transmitir información o mensajes, en las distintas actividades cotidianas que propician la coexistencia social y la supervivencia de los seres humanos y para lo cual venimos provistos biológicamente. En este contexto, existen la comunicación oral y escrita, a través del lenguaje, así como la comunicación expresiva o gestual, siendo esta una gran parte de nuestras manifestaciones de interrelación social.
Internet: la red de redes comunicacional
Es indudablemente que el invento mas grande de la humanidad, en el siglo XX, ha sido la INTERNET, la red de redes de la telecomunicación digital que ha revolucionado la comunicación social en el planeta, gracias al apoyo del vertiginoso desarrollo tecnológico en este campo que ha introducido cambios substanciales en las distintas esferas del saber humano; así como en las interrelaciones sociales que vienen experimentando trastocamientos radicales que están incidiendo en las conductas sociales y comportamientos individuales, cuyos efectos nocivos, al mediano y largo plazos, aún son imprevisibles por su complejidad.
La telefonía móvil
El acelerado desarrollo tecnológico en el campo de las telecomunicaciones ha originado el masivo uso de la telefonía móvil, lo cual es un importante avance por sus beneficios para los seres humanos. No obstante, también es cierto que su uso desmesurado, viene generando serios problemas de alteraciones de las conductas individuales y sociales. En muchos de los casos se originan situaciones de adicción o profunda dependencia hacia los móviles y en los últimos años por el masivo acceso a los denominados smartphone o teléfonos inteligentes que disponen de la tecnología multimedia -combinación de audio y video, texto, fotografía y otros- su dependencia es sumamente crítica; habiéndose convertido estos teléfonos, prácticamente en prótesis digitales sin cuyo uso, muchos congéneres, asumen posturas de minusvalía, adicción y alteración psico-biológicas y crecientes fobias; es decir, preocupantes signos patológicos de conductas que han venido a definirse como la NOMOFOBIA.
La jungla de la redes sociales
Las redes sociales, como usualmente las conocemos, se diseñaron como mecanismos digitales para intercambiar información y mantenernos en contacto con nuestros grupos de interrelación social, así de sencillo; no obstante en la práctica, se han convertido en espacios e instancias de desinformación en tanto su uso indebido y desnaturalizado las han transformado en una JUNGLA DESINFORMATIVA.
En estos espacios, desde un punto de vista personal y empírico, sin ser especialista en la materia, es fácil comprobar, en la generalidad de los casos, que su uso compulsivo por los adictos y adictas a las redes, se relaciona a publicaciones “sostenidas” de carácter compulsivo con ataques e injurias contra personajes o figuras públicas e instituciones de las diversas esferas sociales -políticos, artistas, deportistas, entre otros- o también para arremeter a las enemistades en los diversos estratos o grupos sociales de los cuales somos partícipes, como una forma de liberar sus angustias y ansiedades, en tanto las frustraciones y complejos de inferioridad o belicosidad contenidas que experimentan y encuentran un libre flujo libertino.
Los asuntos privados y la vida íntima de las personas son objetos de depravadas publicaciones. Los insultos, agravios, calumnias, difamaciones, en muchos de los casos con expresiones ofensivas, con lenguaje soez, están amparados en el anonimato, en lo que ha llegado a denominarse la embestida de los Trolls, cuyas acciones maliciosas y premeditadas tiene el próposito maligno de mal informar, sabotear y generar desconcierto entre los usuarios, desnaturalizando el fin informativo de las llamadas “redes sociales”. En este campo acudimos también a lo que sería una pandemia desinformativa y libertina que mucho daño está haciendo a la humanidad.



