El documento fue redactado en el hospital de la ciudad de Cajamarca el 20 de setiembre de 1979, o sea, hace casi exactamente 41 años de ocurrido este suceso especial. A las 6 a.m. del referido día en “…forma por demás gorilesca y salvaje fuimos victimas de una brutal paliza, masacre y tortura; para desalojarnos de la capilla de la iglesia La Recoleta. El operativo estuvo a cargo del mayor G.C (hoy PNP) Del Valle y el juez Jorge Novoa quienes se encontraron en estado etílico” (explicaban los firmantes).
Tengo el derecho y el deber ineludible, por mi fértil árbol genealógico integrada por maestros que van desde mi abuelo, mi padre, (a los que he dado un mínimo de mi tiempo y de mi vida), mis hermanos(as) mis cuñados (as), mis primos, mis sobrinos. Mi esposa y, por ultimo yo mismo que me inicie estudiando Educación en la UNC.La extrema medida de lucha que duró diez días, llamaba a todo el pueblo a la unidad y al repudio hacia los militares. Mi vena con sangre magisterial obliga a ocuparme del suceso luego de más de cuatro décadas. Claro. Nunca antes lo había hecho (o casi nunca a través de los medios).
Salud y Homenaje a ese grupo humano del que fui un integrante más, al lado de Humberto Caruajuluca Medina, Flor de María Bazán Rojas, Flor Arias Saavedra, Silvia Valderrama Rodríguez, Lilia Guevara Díaz, Jenner Loja Reyes, Eloy Vargas Guevara, y Mercedes Reyes Gonzales.
Nos enjuiciaron por atentar contra la vida, el cuerpo y la salud; y por subvertir el orden público. Pero no prosperó y lo archivaron (no se porque). Que tal episodio (y no por mi presencia, que podría tomarse como vano afán de protagonismo, a estas alturas de mi vida).
Que años, que magisterio, que sindicato. Y que solidaridad del pueblo. Un lento proceso de recuperación alimentaria me esperaba (mi estomago reducido por la nula ingesta de alimentos, y mis intestinos, hubieran colapsado).
Y fuimos a la olla común (papás y seis hermanos), para recibir nuestro almuerzo haciendo cola en la casa del maestro. Créanlo. Mi padre maestro, con mi madre ama de casa (linda y laboriosa en sencillas tareas manuales), hacían “maravillas”. No alcanzaba el dinero. Y sin sueldo durante tres meses, estaban desesperados (como miles y miles) pero no desmayaron nunca. Jamás les devolvieron ni reconocieron un céntimo.
Entonces con las venas recargadas (ya que el pasado seis fue su día), escribo estas líneas antes que se acabe el mes patrio. Pero lo hago con nostalgia pues la actual situación del maestro, ha mejorado sólo un poco, y con un sindicato resquebrajado muy venido a menos.
A propósito traje a la palestra el hecho con el que comencé. Adrede por su característica de antiguo acontecimiento. De antiguos maestros, de su apostolado, y de las nuevas generaciones, se pueden decir muchísimas cosas (tocando desde luego a los modernos gurús Vygotsky y Piaget). Mejor dicho, al suceso ahora ya adulto (el de los huelguistas), corresponde un tema de adultos, sobre los que de modo muy breve, deslizaré unas líneas.
El prof. Walter Quispe Rojas, representante del Instituto de Cooperación Internacional de la Asociación Alemana para la Educación de Jóvenes y Adultos, al respecto ha declarado algo fundamental (trascrita en la revista de la Derrama Magisterial 2 019).
Ha precisado que “La educación del adulto trasforma la sociedad. Mientras que en los niños hay todo un proceso de enseñanza aprendizaje que se aplicara después, en el mediano o largo plazo; el joven y el adulto deben aplicar ahora mismo lo que aprenden”. Por eso se está construyendo el nuevo Proyecto Educativo Nacional PEN 2 021 – 2 036 para contribuir a la construcción de una mirada integral de la educación.
Actualmente no se poseen los lineamientos concretos para una real educación que se mantenga durante todas las etapas del desarrollo vital de un individuo. Apoyamos (enfatiza W. Quispe) “… una metodología basada en el ciclo de vida: infancia, niñez, adolescencia, juventud, adultez y ancianidad.
La educación de adultos deberá ser multisectorial y articulada, que a partir del liderazgo del Ministerio de Educación, puedan emprenderse procesos de educación permanente para trasformar nuestra sociedad y volverla una sociedad educadora. Es vital generar movimientos dinámicos a nivel de ideas, de ciudadanía y de sociedad.
La población adulta es dos veces más grande que la actual población en edad escolar. Por esta razón, la educación de adultos no sólo debe estar a cargo del MINEDU”.
Mi reconocimiento concluye con lo que la ONU para la Educación, la ciencia, y la cultura UNESCO ha dicho en el sentido que el “Aprendizaje deberá ser a lo largo de toda la vida”.
- César ALFARO VARGAS
- SUTEP



