Cateriano, flamante Premier, creo que es un hombre inteligente, pero comprometido con el gran empresariado que controla el destino del país. La mayoría de sus ministros vienen de canteras privatistas y seguramente que no se preocuparán por mejorar los salarios de los trabajadores, impedirán que se incremente el sueldo mínimo vital, tampoco se preocuparán por mejorar la calidad de los servicios básicos como salud y educación.
Algunos analistas califican a este gabinete de proempresarial, proconfiep, proinversiones a cualquier costo social, sin respeto a las normas laborales. Seguro que este gabinete planteará flexibilización de leyes en contra de la estabilidad laboral y destrabará los proyectos mineros a cualquier costo.
Otros opinan que es un gabinete para cubrir la salida de Vizcarra. El presidente querrá cuidarse, salir airoso y regresar como candidato a la Presidencia de la República en el 2026. Acercarse a la derecha y al gran empresariado es el destino de Cateriano.
El ejecutivo será contestario con el Congreso de la República, ya el Premier lo ha calificado de congreso populista. Cierto es que Cateriano fustigó duramente al fujiaprismo, hasta escribió un libro denunciando los latrocinios de Alán, pero en política pasa de todo. Ahora el Premier está satisfecho de las expresiones de Keiko quien dijo: “este nuevo gabinete es una oportunidad para corregir errores, no es momento de distraernos en diferencias políticas”. Coqueteos políticos que son dictados por el poder económico de nuestra patria.
La CONFIEP, la cámara de comercio de Lima y otras organizaciones, a través de sus voceros, han manifestado que este gabinete es mejor que el anterior y tienen la seguridad que la empresa privada recibirá todo el apoyo necesario del Estado para ejecutar sus inversiones, incluido el famoso salvataje económico. Indudablemente que este gabinete es de tendencia derechista. El Presidente Vizcarra se rindió ante el gran empresariado. No tuvo otra alternativa, vigencia política o desaparecer del escenario nacional.
Entonces, si todo es elogio, hay que desconfiar de este nuevo gabinete, con toda razón nos podemos plantear estas preguntas: ¿se defenderá, por ejemplo, a las clínicas privadas que en este periodo de pandemia facturaron hasta 350, 000 soles por atención a una sola persona, incluso si hubiera fallecido?, ¿se dará más facilidades a los banqueros y empresas que mediante reactiva Perú percibieron más de 60 000,00 de soles con un interés de menos del 1% al año, y se permitirá que los bancos presten a los usuarios ese mismo dinero con interés leoninos?, ¿se permitirá que los operadores del servicio móvil de telefonía corten la señal, para que los niños no puedan acceder a la plataforma Aprendo en casa?, ¿se condonará el pago de impuestos de las grandes empresas?, ¿se comprarán insumos para combatir el COVID 19 a precios sobrevalorados?, ¿se permitirá que las farmacias vendan las medicinas a precios exorbitantes y no hayan medicamentos genéricos en ninguna farmacia?, ¿seguirán los licenciamientos irregulares de universidades promovidas por grupos económicos de mucho poder en el país?
Este tipo de impulso al empresariado indigna a la sociedad peruana. Bienvenida la inversión, pero que no sea solo rentista, que tenga rostro humano, que sea más sensible y que tenga compasión por los pobres de este país que pasan penurias para sobrevivir.
El poder nos agobia, nos sojuzga, nos abruma. Es hora de cambiar esta realidad. El proceso electoral del 2021 es una gran oportunidad para iniciar el cambio no solo de políticas de estado, sino de las políticas de gobierno. El cambio es inexorable, los viejos políticos están comprometidos con la corrupción y la insolidaridad. Urge en estas circunstancias, que los ciudadanos de buena voluntad se interesen por la política, que participen activamente en el proceso electoral que se avecina. Es necesario también que nos preparemos política, técnica y científicamente, para reemplazar al grupo de técnicos que transitan por todos los ministerios, fungiendo de asesores y terminando como ministros de estado o gerentes de las compañías transnacionales. Ya no es preciso que vivamos en la queja y en el desaliento, formulemos propuestas y participemos en la organización de nuevos movimientos políticos y devolverle la confianza a millones de peruanos que de elección en elección hemos sido defraudados.
- Iván LEÓN CASTRO



