Cajamarca es una ciudad histórica, tradicional, edificada sobre los cimientos de una pequeña edificación inca, fundada luego bajo los criterios de la cultura española; pensada para morada de los conquistadores; y que con el discurrir del tiempo fue creciendo, restándole poco a poco los terrenos productivos que tiene el valle. Ahora no solamente es una ciudad que atesora en el centro histórico los monumentos arquitectónicos, herencia colonial, sino también los establecimientos fundamentales de la sociedad republicana.
“La belleza habla del alma y trae un mensaje profundo al que todo el mundo es sensible”, refiere J. Hillman. Y tiene sobrada razón. En las ciudades tradicionales, como Cajamarca, el espacio público es el que da identidad y carácter a la ciudad, el que permite recorrerla y vivirla en sus sitios urbanos: naturales, culturales y patrimoniales, acompañados del fulgor de la belleza. ¿Cuántos de estos espacios públicos, deliberadamente construidos para la algazara de la gente, tenemos? En realidad, muy pocos. Cuánta pena da compararse con otras ciudades de nuestros países cercanos como Colombia, Ecuador, México, Argentina; y con algunas ciudades de nuestro país, tan andinas como la nuestra, como Huancayo, Arequipa, Huamanga y constatar que nos adelantan en la cuenta de sus espacios públicos. Seguramente confiados en que estamos rodeados de un paisaje natural esplendoroso nos hemos relajado en la imperiosa necesidad de crear, ampliar y mantener activos nuestros espacios públicos. Claro que la primera obligación es de las autoridades edilicias y luego de la población.En los últimos cincuenta años, Cajamarca se ha convertido en la morada anhelada de los inmigrantes, en polo de desarrollo, en atractivo turístico. Su población ha crecido exponencialmente, desatendiendo las normas del desarrollo urbano y empantanando la satisfacción de las necesidades fundamentales de la población: vivienda, salud, educación, transporte, comercialización y recreación; todas muy sentidas, en especial la relacionada a la relajación, al esparcimiento del vecindario; porque tan importante como ir a un centro de salud, a una escuela, al mercado, es ir a un lugar, a un espacio público, a un atractivo, bello, donde haya lugar para el movimiento, el deporte, la expresión artística, la atracción, la contemplación de la belleza; un lugar para sentirse feliz.
A propósito de la responsabilidad primera de las autoridades municipales, llámese alcalde y regidores, de realizar una gestión protectora de los espacios públicos, y no de lo contrario, quiero manifestar mi rechazo categórico a la pretendida intención de los mencionados, de cambiar el uso del área reservada para la construcción de un parque temático, o lo que se le quiera denominar, en el fundo Venecia, para dar paso a la edificación de viviendas a cargo de una empresa privada; enajenando un bien que ya tiene adelantado un proyecto para la ejecución de obras para el deporte y el entretenimiento en la parte norte de la ciudad; terreno tal vez solamente aparente para la construcción de un complejo multifuncional al servicio de la población; ya que para vivienda tiene la censura de ser una zona de alto riesgo, por estar cerca al cauce del río Mashcón. De verdad que es un despropósito pretender vestir un santo desvistiendo a otro. ¿Son necesarios los proyectos de vivienda para sectores de la población con menos recursos en Cajamarca? Claro; pero no ahí.; que estratégicamente le conviene a un proyecto recreacional.
Señores del Ministerio de Vivienda y del Concejo Provincial de Cajamarca: nuestra ciudad tiene un enorme déficit en espacios públicos, especialmente los destinados a la recreación y el deporte. Hagan algo por estrechar la brecha y no la hagan más profunda con propósitos desatinados.
- Hugo Vásquez Camacho
- El Peruano



