Consejo Departamental Cajamarca

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"Todo por Cajamarca, Nada Contra Cajamarca"

En medio de la pandemia concluye el mes Morado en honor al Señor de los Milagros

Escribe: Hugo REYNA GOICOCHEA
En el almanaque festivo de los fieles católicos en el Perú, el mes de octubre de cada año, constituye el momento mas importante de recogimiento y homenaje al denominado “Cristo Morado”, “Señor de los Milagros” o “Cristo de Pachacamilla”. Uno de los actos de suma trascendencia en Lima, ciudades del extranjero donde residen peruanos y demás ciudades de nuestro país, se desarrollaban, con la presencia de una multitudinaria cantidad de fieles durante los fines de semana del mes de octubre, el mismo que está por culminar. La congregación de la feligresía en la capital, en grandes magnitudes, determinó que esta procesión de la imagen del “Cristo Crucificado”, sea considerada como la más grande en el mundo católico, muestra de una extraordinaria devoción a nuestro Creador, cuyo origen se remonta a una imagen pintada en una pared de adobe en el barrio de Pachacamilla, en Lima (Perú), por parte de un pintor de origen africano, esclavo en la época colonial.
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Conmemoración en pandemia

 Por obvias razones, este año, debido a la presencia del Coronavirus y con el fin de no permitir su propagación en el marco de las acciones de distanciamiento social; no han sido posibles las procesiones con la presencia de fieles, tal como son nuestras costumbres religiosas ancestrales; habiéndose limitado a la difusión de actividades y misas, de carácter virtual. Según se tiene conocimiento desde 1687, únicamente en dos oportunidades, no se realizaron las tradicionales procesiones, siendo una de ellas en el presente, luego de 333 años.

 Estas limitaciones, no obstante, no han impedido la presencia de centenares de fieles en las afueras de la iglesia de las Nazarenas en Lima, aun no observándose las medidas de seguridad y distanciamiento social, como también lo ha sido en muchas ciudades de nuestro país. Muchas personas han acudido a las inmediaciones de los templos para rezar y expresar su fe.

 La veneración de los cajamarquinos

 Cajamarca, desde el inicio de la colonización española -recordemos que en nuestra plaza mayor se produjo el encuentro de dos culturas o avasallamiento- se impulsó la propagación de la religión Católica. Desde siglos atrás también se consolidó la presencia del culto y reverencia a la imagen del “Señor de los Milagros”, extendiéndose a las provincias y distritos de nuestro departamento, en las que se cuenta con sus respectivas hermandades compuestas por hombres y mujeres.

Como buenos católicos, en Cajamarca y demás pueblos del interior también se han venido realizando procesiones del “Señor de los Milagros”, en el transcurso del mes de octubre de todos los años, actos religiosos a través de los cuales la feligresía expresaba su agradecimiento y fervor  a nuestro Padre Todopoderoso por alguna gracia recibida, o por que realice algún milagro, básicamente por padecer alguna enfermedad de complicada situación, rogando por el alivio de sus males y la cura de sus dolencias. Muchos también acudían a estas procesiones, para agradecer por la salud o el trabajo, los estudios de los hijos, por algún viaje o simplemente por el don de la vida concedido. Hoy todo ha quedado en las imploraciones propias de los fieles al interior de sus hogares o presenciando los hechos religiosos en los medios de comunicación y las denominadas redes sociales.

Como era de esperarse, en esta importante festividad, se venía contando con la activa participación de instituciones públicas y privadas y la feligresía, ya que durante el mes de octubre se desarrollaba un nutrido programa que comprendía, misas de acción de gracias, Triduo a la Virgen de la Nube, la novena al Señor de los Milagros en el Templo de San Francisco, en el caso de nuestra ciudad; así como procesiones, cuyos recorridos abarcaban la mayoría de barrios de la ciudad, en los que arreglaban  convenientemente las calles, fachadas y balcones  con cadenas de color blanco y morado, flores multicolores, realizándose, asimismo, el montaje y adorno de singulares altares y arcos para homenajear al Cristo Morado. Su impresionante y acogedor paso procesional, era acompañado por el marco musical de bandas y escoltas de diversas instituciones educativas y tutelares de la patria, en un ambiente de especial recogimiento, impregnado por los clásicos olores del palo santo y el incienso, que portaban, con inusitada fe, las hermanas “saumadoras”, durante todo el recorrido procesional.

 Las nuevas formas de convivencia virtual

En la presente coyuntura de la presencia del coronavirus, lógicamente, por la seguridad de la salud pública, todas estas actividades, no se pudieron realizar, reservándose a las transmisiones mayormente virtuales, a las que las forzadas circunstancias nos están obligando a practicar, en las condiciones de las nuevas modalidades de convivencia social, en tanto, se encuentren los antídotos para su contención.

 No obstante, nuestra fe religiosa, se fortalece y consolida aún más en reconocer que solo en Dios, nuestro Creador tenemos la fuerza y confianza de que podremos salir adelante: “Señor de los Milagros, a ti venimos en procesión, tus fieles devotos a implorar tu bendición”, es el coro del himno al “Señor de los Milagros”, a quien todos suplicamos nos conceda su bendición y nos libre de los efectos nocivos y mortales de esta terrible pandemia de azota al mundo entero.

  • Hugo REYNA GOICOCHEA
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