Es razonable el aislamiento social para defender la vida de todas las personas. Evitar el acelerado contagio y el incremento de la letalidad en nuestro país. Pero lo que no es razonable, es el aislamiento laboral que se pretende implantar en todo el planeta, y consecuentemente en nuestro país.
Al marguen de esta norma que podría ser aprobada en el congreso, el ejecutivo propone que dejen de laborar o realicen trabajo remoto, los ciudadanos de más de 60 años; también los obesos, los hipertensos, los pacientes de cáncer, los enfermos de diabetes y de otros males. Esto supondría dejar sin trabajo a cientos de miles de ciudadanos. El ejecutivo plantea restricciones laborales en plena crisis, lo que generará desempleo, pobreza, inequidad e injusticia social. Se anuncia desde el Congreso de la República un nuevo sistema de jubilación y de cesantía. Existe un proyecto de ley que busca jubilar a los 60 años a hombres y a los 55 a mujeres, sacándolos del mercado laboral, en una época que el horizonte de vida en nuestro país es en promedio 75 años.
Esta medida implicaría quedarnos sin ministros, sin jueces, sin alcaldes, sin presidentes regionales, sin funcionarios públicos, pero los que controlan el poder político se van acomodando y expresan que autoridades y funcionarios se quedarían en sus puestos, en demostración de su sacrificio por la patria, nosotros diríamos, dejen también que los trabajadores “Nos sacrifiquemos por la Patria y sigamos laborando”.
La propuesta laboral es un discrimen sin nombre, siempre el más débil sacrificado. Nunca como hoy la frase de Facundo Cabral cobra actualidad “De los pobres se encarga la iglesia y de los ricos se encarga el gobierno”.
Joel Levy, en su libro “Todo lo que han contado es falso”, explica la existencia de fuerzas ocultas que moldean todos los sucesos económicos-sociales del planeta y que, “Las democracias están controladas por grandes corporaciones e intereses específicos privados”. Explica como las sociedades secretas conspiran y actúan sólo en función de sus intereses. Entre estos grupos de interés político y económico, están las fundaciones, disfrazadas de filantropismo, pero que en el fondo buscan incrementar las ganancias de las corporaciones que presiden.
Daniel Espinoza en su artículo “El Tramposo de Bill Gates”, publicado en la revista “Hildebrandt en sus Trece” dice, entre otros argumentos, que los filántropos como Bill Gates, George Soros, los hermanos Charles y David Koch, Opus Dei, el grupo Bilderberg, y los grandes bloques económicos; planifican el destino de la humanidad y concentran el poder político y económico. Lógicamente no les interesa en lo absoluto, las normas laborales y las condiciones de vida de los más pobres.
Los filántropos reciben el agradecimiento de todos los gobiernos. Donan millones de dólares a empresas, de las cuales son accionistas o tienen algún tipo de interés comercial. Las donaciones implican elusión de impuestos y les permiten acumular incalculables ganancias. Estas corporaciones son las que ahora promueven el aislamiento laboral.
¿Tienen en realidad estas corporaciones tienen realmente, sentimiento filantrópico? Creo que NO.
So pretexto del aislamiento laboral, se anula toda acción de reclamo y de protesta masiva. Las calles estarán vacías por el aislamiento social y ninguna organización o sindicato podrá pedir aumento salarial. La respuesta de gobiernos y empresas será: Estamos en recesión económica. La Crisis implica sacrificio. Millones de personas perderán sus empleos en el mundo y los únicos ganadores en tiempos de pandemia serán los ricos del planeta.
- Iván LEÓN CASTRO
- dw.com



