Consejo Departamental Cajamarca

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"Todo por Cajamarca, Nada Contra Cajamarca"

Los efectos del COVID-19 en la salud mental

Escribe: Mónica Pérez Gutiérrez
América Latina invierte menos de un dólar por persona en salud mental por año, a consecuencia de ello, el 70% de la población no tiene acceso a servicios de salud mental. El Ministerio de Salud reportó que en 2019, cerca del 20 % de la población peruana padecía trastornos de depresión, ansiedad, estrés y otros más complejos que derivaron en adicciones y episodios de violencia. Así mismo, más de 6 millones de habitantes requieren atención médica relacionada a problemas de salud mental.
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La ansiedad y la depresión se incrementa en las mujeres

Existe un miedo generalizado que es normal en un situación como la que estamos viviendo sin embargo, cada persona reacciona de manera distinta según su propia historia de vida.

Leticia tiene 37 años, es madre de tres niños de 6, 9 y 13 años. Ella como muchas mujeres de hogares monoparentales reparte su tiempo entre las labores domésticas, la crianza y el teletrabajo. “Desde que empezó todo esto he tratado de mantenerme tranquila para hacer mis actividades diarias y ayudar a mis tres hijos con las clases virtuales. Sin embargo, con el paso de los meses empecé a sentirme mal, por las noches tenía dolores en el pecho y sentía que me asfixiaba. Cuando eso ocurría trataba de respirar y calmarme. No le tomé importancia hasta que esos episodios se repitieron en cualquier momento del día. Eran minutos que parecían eternos. Llegué a pensar que era uno de los síntomas del coronavirus, estaba desesperada pensando en mis hijos y en quién los cuidaría si a mí me pasaba algo”.

El agotamiento físico que experimentan muchas mujeres de manera cotidiana tiene efectos en la salud mental. La psicóloga Kelly McGonigal define que el estrés “es lo que surge cuando algo que nos importa está amenazado”. Preocupada por el bienestar de sus hijos, Leticia decidió pedir ayuda y se comunicó con una psicóloga que luego de la evaluación le confirmó que sufría ansiedad debido al estrés agudo producido por la incertidumbre de la situación, la carga de las labores domésticas, el teletrabajo y el cuidado de sus hijos a tiempo completo.

Así, la ansiedad puede ocurrir por sí sola o como en el caso de Leticia como respuesta al estrés, cuando esto ocurre se puede intensificar y provocar ataques de pánico. La ansiedad producida en este contexto de pandemia es un mecanismo automático de supervivencia del cerebro que no se puede controlar pero sí es posible aprender herramientas que permitan manejarla.

La directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne resaltó que antes de la pandemia mundial por COVID-19, las mujeres en las Américas ya eran un 50% más propensas que los hombres a sufrir trastornos de depresión y tenían el doble de probabilidad que los hombres a padecer trastornos de ansiedad. Por su parte, María Noel Vaeza, directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, indicó que las mujeres se ven especialmente afectadas por la pandemia y están soportando una gran parte del estrés en el hogar. “La socialización de las mujeres en el marco de la división sexual del trabajo las ha puesto en una posición de postergación de sí mismas y desproporcionadamente pendientes de las necesidades de las demás personas” manifestó.

De esta manera, Leticia comenta que desde que inició con el tratamiento psicológico tiene un mejor manejo de la situación sin embargo, reconoce que es un proceso que toma tiempo.“ No te voy a negar que a pesar de recibir ayuda psicológica a veces me siento agobiada pero  no me puedo dar el lujo de estar mal y quedarme en cama todo el día. Sé que si yo estoy bien mis hijos también lo estarán. Ellos son pequeños y solo me tienen a mí”.

Niñez, adolescencia y juventud sobreviviendo a la crisis

Enrique Bojórquez Giraldo, presidente electo de la Sociedad Psiquiátrica de América Latina, explica que los seres humanos no estamos preparados para afrontar situaciones con las características de la pandemia: imprevista, grave y que ha afectado a todo el mundo. Así mismo, la inequidad, la pobreza, el hacinamiento, la inseguridad y el hambre se configuran como factores de riesgo para la salud mental.

La niñez, adolescencia y juventud son uno de los grupos más afectados a nivel emocional por el coronavirus. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) habla del surgimiento de la denominada “generación del confinamiento”, la cual estaría estrechamente afectada por el incremento de las desigualdades, la precariedad laboral y el impacto en la salud mental debido al aislamiento. Ante ello, muchas organizaciones y colectivos iniciaron diferentes acciones de recopilación de información y datos que permitan  conocer la realidad de cada grupo etario.

Dentro de este marco, la acción colectiva GirlGov conformada por adolescentes feministas de Lima Metropolitana realizó una investigación con la finalidad de evidenciar la vulnerabilidad que enfrentan en estos momentos de crisis.  Como resultado de ello recogieron la experiencia y testimonios de más de 250 niños, niñas y adolescentes entre los 12 y 18 años de diferentes regiones del  Perú incluida Cajamarca. En este informe denominado “ Nuestros derechos importan: niñas, niños y adolescentes luchando en el contexto del COVID-19”, con respecto a la salud mental, el 35.7% presenta síntomas de ansiedad, 17 % tristeza y 10% preocupación. En ese sentido, el 81% considera que es necesario el apoyo psicológico especializado gratuito de parte del gobierno para niños, niñas y adolescentes en este contexto de emergencia sanitaria. Además, explican que hablar de salud mental desde temprana edad les permite entender sus emociones y aprender a manejarlas si es que existe un entorno de confianza con padres, madres y docentes.

Desde el mes de marzo, la Secretaría Nacional de la Juventud (SENAJU) a través  del servicio “SENAJU Escucha” indica que aproximadamente el 80% de atenciones estuvieron relacionadas a la salud psicológica de las cuales el 45% presentaban problemas de ansiedad, 25% reportó síntomas de depresión y 20% enfrentaban situaciones de estrés. Por otro lado, el informe de la “Encuesta mundial sobre jóvenes y la pandemia COVID-19” elaborada por los socios de la Iniciativa Mundial sobre Empleo Decente, realizada a 12 000 jóvenes entre 18 y 29 años de 112 países, revela que quienes han interrumpido o cesado totalmente sus estudios o trabajos tienen dos veces más probabilidades de sufrir ansiedad o depresión que quienes continúan estudiando o trabajando. Evidenciando los vínculos existentes entre el bienestar mental, el éxito educativo y la integración en el trabajo laboral. Las y los jóvenes sienten preocupación por el futuro y por el lugar que tendrán en el mismo.

Los diferentes informes  demuestran que las personas jóvenes, especialmente las más vulnerables, pueden tener problemas y trastornos psicológicos más perdurables en el tiempo. Por ello es importante estar alerta. Si  algún miembro de la familia presenta síntomas persistentes o intensos como tristeza, irritabilidad o temor y que estos generen problemas para concentrarse en tareas rutinarias, cambios en el apetito, dolores en el cuerpo o dificultad para dormir, o sea difícil enfrentar tareas de todos los días es momento de buscar ayuda.

Centros de salud mental comunitarios

Son centros especializados para la atención ambulatoria de personas con trastornos mentales y/o problemas psicosociales. Su objetivo principal es reducir brechas de atención en salud mental bajo un marco de empoderamiento, igualdad de oportunidades, derechos y capacidad jurídica plena. Están integrados por un equipo multidisciplinario de profesionales, constituidos por psiquiatras, psicólogos/as, enfermeras/os, trabajadoras sociales, médicos de familia y terapeutas de lenguaje, terapeutas ocupacionales, educadores, entre otros para atender las necesidades de salud mental  de niños, niñas, adolescentes, adultos y adultos mayores.

Tienen vinculación y articulan acciones con establecimientos de salud  y servicios médicos de apoyo de la red, hospitales cercanos así como organizaciones sociales y comunitarias del territorio. Se implementa un centro de salud comunitario para 100, 000 habitantes, en las redes de servicios de salud de cada DIRESA/GERESA/DIRIS. Existen 154 centros de salud mental comunitarios en el país y la región Cajamarca cuenta con 5 centros de salud mental comunitarios ubicados en Jaén, Cutervo, Chota, Cajabamba y Cajamarca.

El psicólogo, Dany Paredes jefe de recursos humanos del Centro de Salud Mental Comunitario “Esperanza de Vida” de Cajamarca, refiere que a pesar de la situación por la pandemia la atención continúa realizándose a través de llamadas telefónicas y videollamadas. Atienden diariamente entre 24 a 30 consultas y corroborando la información antes mencionada los diagnósticos más comunes son ansiedad y depresión.

Los centros de salud mental comunitaria, deben asegurar la continuidad de cuidados de las personas con problemas de salud mental pre-existentes y a aquellas que lo padecen durante el periodo de la pandemia COVID-19.

Aldo Montoya, coordinador regional de salud mental de la DIRESA Cajamarca, informó que se ha capacitado al personal de 180 establecimientos de salud a fin de brindarles herramientas para el autocuidado y apoyo emocional. Además, señaló que se contratará a profesionales de la salud mental con el objetivo de incrementar la oferta de servicios y recalcó la importancia del uso de los medios de comunicación para informar a la población sobre la existencia de los servicios de salud mental y puedan acceder a ellos.

Por ello, es importante que las campañas comunicativas no solo tengan como mensaje la prevención del COVID-19 sino también contenidos que informen y eduquen en temas de salud mental.

Sobrellevar la pandemia

Es natural que las personas experimentemos sentimientos de tristeza, soledad y abatimiento. De ahí, la importancia de la contención y la libertad para expresar esas sensaciones que muchas veces no sabemos cómo nombrar. Atender la salud mental y el bienestar psicosocial de la población en contextos de emergencia, es tan importante como atender la salud física. Aunque no existe una  forma única de sobrellevar el aislamiento  se puede mantener una rutina con hábitos saludables.

Lesli Izquierdo, psicóloga del Centro de Salud de Magdalena, menciona que en este escenario es primordial el uso de las pautas activas, éstas son  breves descansos que se realizan durante el día y sirven para recuperar energía, mejorar el desempeño y eficiencia en las actividades a través de diferentes técnicas y ejercicios que ayudan a reducir la fatiga laboral, dolores musculares y previenen el estrés. Como complemento menciona que es necesario realizar alguna actividad que permita tener un momento exclusivo de distracción que permita la motivación. Recalca también la  importancia de contar con redes de apoyo sociales y familiares con quienes podamos estar en comunicación.

Es necesario minimizar el tiempo que se dedica a mirar, leer o escuchar noticias que causen ansiedad o angustia. La información debe ser de fuentes confiables y principalmente sobre medidas prácticas que ayuden a hacer planes de protección sanitaria. Buscar  actualizaciones de la información una o dos veces al día, a horas específicas y no prestar atención a rumores o información que no ha sido verificada.

Para mitigar las consecuencias de la pandemia en la salud mental es prioritaria  la recopilación de datos que generen evidencia y permitan conocer los factores de riesgo con la finalidad de de optimizar la efectividad de los tratamientos psicológicos sin dejar de lado las acciones preventivas que promuevan una buena salud mental en la población.

  • Mónica Pérez Gutiérrez
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