El crecimiento urbano
El ingreso de PERULAC, y su impacto en las actividades ganaderas, la creación de la Universidad Nacional de Cajamarca, y la atracción de estudiantes foráneos; así como el desarrollo de la gran minería a mediados y fines del siglo pasado, han sido factores que han incidido en el crecimiento urbano de la ciudad capital. Es a comienzos de la década del setenta en que se dan las invasiones de terrenos y la conformación de pueblos jóvenes, alentados por expectativas políticas y necesidad de vivienda; exacerbado por la presencia de migrantes en esto últimos años que ha presionado el crecimiento no planificado de la ciudad, en sectores adyacentes casco urbano tradicional e invadiendo el valle.
Las expectativas mineras y el crecimiento urbano
El inesperado y acelerado crecimiento urbano, no obstante, se da con el inicio de las explotaciones mineras, a partir de 1993, cuando comienza a operar la gran empresa minera. Miles de personas, de distintos puntos del país, llegan a nuestra ciudad atraídos por las expectativas de empleo minero. En los primeros años de actividad, se da una especie de bonanza económica que incentiva el desarrollo empresarial en diversos rubros en los sectores productivos y de servicios, así como la aparición de grandes cadenas de mercados. Se conforman muchas empresas intermediarias de trabajadores, maquinaria pesada, servicios financieros, mecánica automotriz, autopartes, construcción civil, comercio de electrodomésticos, ropas y alimentos, clínicas, así como de centros de diversión y de farándula, entre otros.
Foto: Meryan Miranda
Cajamarca, ha crecido de manera espontánea y no planificada ante la debilidad de planificación y control del gobierno municipal, en gestiones anteriores; lo que ha originado que las estrechas calles de la estructura urbana tradicional, han colapsado en su capacidad de soporte, saturando las vías, no contándose además con sectores de estacionamiento. El parque automotor es excesivo: combis, taxis, mototaxis y vehículos particulares, cuyos problemas y sus consecuencias son harto conocidos, respecto al congestionamiento y la contaminación ambiental, en perjuicio de la población.
El desborde de la ciudad tradicional
La bicicleta como alternativa
Los graves problemas del déficit del transporte público en la capital del país y otras ciudades, por su crecimiento espontáneo sin planificación y control algunos, han originado fuerte niveles de congestionamiento de público y saturación de los vehículos de transporte público de escasa capacidad, clima propicio para el contagio del Coronavirus, que es necesario afrontar.
La bicicleta, de uso para la recreación y deporte, constituye, en la presente coyuntura, una alternativa para movilizarse a los centros de trabajo u otros lugares y retornar a los hogares, librándose de las aglomeraciones de personas en el transporte público tradicional, en lo que será el período pos pandemia del Coronavirus. El desafío es promover el uso de la bicicleta como una opción, para facilitar el desplazamiento de las personas, en la concepción del uso de medios no motorizados, es decir, promover el cambio de paradigmas y patrones de conducta social que permita pasar de un “…tráfico vehicular más caótico del país a un sistema de transporte sostenible, que incluya ciclovías integradas y una cultura vial armónica”. (19 de mayo del 2020 – 9:47 AM Ana Bazo Reisman)
Normativa legal
La Ley Nº 30936 (24.04.19), promueve el uso de la bicicleta como medio de transporte sostenible. Es necesario, sin embargo, su reglamentación ante la pandemia del Coronavirus. Concibe y establece medidas de promoción y regulación del uso de la bicicleta. Asigna responsabilidades a los gobiernos regionales y locales, para promover y ejecutar proyectos de adecuación de la infraestructura urbana y de transporte existente y construcción de ciclovías para facilitar el uso de la bicicleta como medio de transporte sostenible.
Las medidas de retorno al trabajo, en la gestión de recursos humanos, contempla de manera especial el uso de la bicicleta para asistir a los centros de labores y retorno a los domicilios con menor riesgo de contagio frente al transporte público; debiéndose acondicionar espacios adecuados de estacionamiento en los centros laborales e implementar medidas de desinfección correspondientes.
Un gran reto para el gobierno municipal
Un gran reto para las gestiones municipales y sus órganos competentes, en tanto implica un serio compromiso de reordenamiento urbano, vialidad, tránsito y transporte público; así como la habilitación y construcción de ciclovías y elementos de señalización horizontal, vertical, íconos convencionales para bicicletas, flechas direccionales y demás elementos de seguridad; prácticamente ausentes en las estructuras urbanas del país, mas aún en ciudades de la sierra, en las que prevalece un diseño tradicional de sus calzadas, saturadas por la magnitud e intensidad de un parque automotor altamente sobredimensionado, como lo es en Cajamarca. Tarea muy difícil, pero no imposible, cuando la necesidad apremia y la sociedad así lo exige. Imaginación y creatividad es lo que se requiere. El reto está dado.
- Hugo REYNA GOICOCHEA




