En la educación el estudiante “lector”, se ha convertido en alumno “navegante”, sólo que no es una realidad universal, por el no acceso a internet de millones de estudiantes en el planeta.El desafío es generar interacciones que promuevan el desarrollo del pensamiento crítico, aprovechando el avance de las tecnologías. Sin embargo, todo invento como soporte comunicacional, determina discrimen social, inequidad y exclusión. Así ha sucedido en toda la historia de la humanidad. Desde el invento de la escritura que dividió a los seres humanos en alfabetos y analfabetos, hasta la invención de internet que también divide al mundo en alfabetos y analfabetos digitales.
Debido a la crisis del COVID-19, el mundo giró hacia una enseñanza no presencial remota. En los países pobres este tipo de educación no se la brinda con las condiciones básicas de calidad y menos llega a la totalidad de sus estudiantes.
La cobertura de la educación no presencial en nuestro país tiene muchas deficiencias. Aunque el Ministerio de Educación manifiesta que ésta llega a un 95% de estudiantes. Esta información no es creíble. Las deficiencias no auguran éxitos a la educación remota. La conectividad es deficiente. Más de seis millones de peruanos no tiene acceso a internet, y el número se incrementará cuando las operadoras empiecen a ejecutar los cortes por falta de pago.
Los problemas de la educación remota en el país, no permitirán desarrollar las competencias de nuestros estudiantes. La infraestructura tecnológica no es la más adecuada, los recursos como tabletas, computadoras y conexión a internet no está a disposición de los estudiantes. En estas condiciones tampoco se lograran las competencias de los estudiantes de educación superior. Un tercio de la población de nuestro país vive en pobreza extrema y ni siquiera tiene acceso a servicios básicos como agua, desagüe y energía eléctrica. Menos a internet que excluye a un número significativo de estudiantes de la educación remota.
El pago de los servicios de conectividad, de los que pueden en nuestro país, hace q la educación deje de ser gratuita. Los padres de familia han asumido y tendrán que seguir pagando todos estos servicios. Si en verdad, el Estado pregona una educación inclusiva, debe encontrar la forma de otorgar el acceso a internet sin costo alguno.
La pandemia en la que vivimos, refuerza la “necesidad” del uso de las tecnologías. El mundo actual exige el uso de los adelantos tecnológicos en todas las esferas de desarrollo humano, pero éstas deben estar al alcance de todos los ciudadanos de nuestra patria que la necesiten. No es posible constatar que un número significativo de estudiantes, estén recibiendo sus clases remotas en un solo celular, y que tengan que subir a los cerros para encontrar señal a internet. La pérdida de trabajos que ha ocasionado la pandemia margina a los pobres de nuestro país y los deja fuera del sistema educativo.
Esta patria patria injusta y excluyente en toda su historia republicana, es producto de la corrupción de sus gobernantes. Los ciudadanos de hoy estamos obligados a exigir el cambio de políticas educativas y organizar colectivos políticos que formular programas inclusivos.
Esta pandemia nos señala que es urgente una nueva normatividad jurídica, la actual sólo favorece a las grandes corporaciones económicas y margina a los desposeídos. Además el Estado se convierte en un sistema de salvataje de las grandes empresas, ahora le otorgó a banqueros y empresarios sesenta mil millones de soles de erario nacional para la reactivación económica, olvidándose de millones de personas que viven en extrema pobreza.
La asociación de colegios privados del Perú está solicitando mil quinientos millones de soles, como “bono”, para que los estudiantes de esas instituciones privadas continúen en sus organizaciones. Con esta cantidad, el estado podría construir nuevos colegios y contratar nuevos docentes al servicio de la educación pública.
Es cierto, que las TICs son muy importantes en la educación, pero hay que democratizarlas en su uso.
- César ALFARO VARGAS
- Perueduca.pe



