Agradecemos la gentileza de nuestro Pas Decano Nacional del Colegio de Periodistas del Perú por tan importante artículo
La centralización política, económica y financiera que nos aqueja, no se resiste a la concentración de medios de comunicación. Hoy protegidos por un descarado monopolio de inversiones, que han hecho de ellos un abominable poder mediático, que muy difícilmente podrá acabar. Sus líneas de acciones políticas están estudiadas y saben en qué momento, lugar y circunstancia pueden infligir y consumar sus oscuros intereses. En principio acaparan todas las señales de telecomunicaciones, incluyendo las redes digitales. Muchas de ellas se retroalimentan de inversiones privadas multimillonarias, otras se sostienen y detentan de los beneficios y comercialización de la publicidad estatal. Otras muy modestas, se sustentan con ajustados o muy pocos recursos, que en su mayor parte salen de sus propios bolsillos. Así se maneja la prensa en nuestro país. Se dice lo que se quiere, se tapa lo que se puede, y lo más grave, es que simplemente no se informa. Se ignora la realidad ante nuestros propios ojos.
Ahora son doctores de escritorio; sabios y conspícuos analistas. Que están a la espera que te equivoques o digas algo, para decir que ellos son los mejores. Plantean recetas milagrosas para que la población escuche, vea y lea. Y así bajo la sombra del engaño, la argucia e insensatez, dicen que hacen periodismo. Aberrantes suicidas generacionales, que por décadas han sumido a nuestros ciudadanos en la ignorancia y el infortunio. Estamos hastiados de este burda “estrategia informativa”, que esclaviza a la ciudadanía, desde hace mucho tiempo, y que hoy parece acrecentarse por la pugna de poderes. No podemos soportar más gentuza y payasos en la televisión, que han vendido su alma a satanás, y se creen dioses y dueños de la verdad. Defienden sus causas e intereses. Su línea editorial ya fue comprada. Ni siquiera les pertenece. Sólo salen como marionetas y lobos hambrientos en busca de su presa para saciar su apetito.
Los conceptos interregionales y macrorregionales deben mitigar o sustituir este tipo de prensa, a través del fortalecimiento político e ideológico. La retrospectiva de ejecución debe alcanzar la fortaleza de los valores éticos y el profesionalismo. Pero sobre todo luchar incansablemente para que las grandes regiones tengan presencia viva y constante en el desarrollo del Perú.
Grandes profesionales de la prensa, talentosos pensadores, hombres honestos y de bien, deben contribuir a consolidar una poderosa fuerza informativa, que rompa el dogma de los inmaculados de hoy y siempre, que han convertido a los medios en refugio de mercaderes, donde se compran voluntades y verdades.
Todos escriben, con aciertos y desaciertos. Todos opinan, pero difícilmente te escucharán, porque el monopolio ha instaurado su poder. Han vejado al Perú, y el control de sus apetitos busca conservar el sistema.
Las diversas regiones y provincias del país, están copadas por la señales retransmisoras y repetidoras de Lima. Sin Ningún sustento, importancia o interés regional.
Resulta necesario, reforzar la presencia de los medios informativos regionales: televisión, noticiarios, radios, periódicos, revistas, redes sociales y medios digitales, para propugnar la presencia viva del Perú profundo, de ese Perú grande y olvidado. De ese Perú que el centralismo abandona, y que el monopolio de los medios de comunicación contribuye a su desarticulación, para plasmar su dominio deshonroso y macabro en la prensa peruana.
Sostengamos el principio de libertad y verdad. Libertad para garantizar el derecho de opinión y pensamiento, y la defensa de la democracia. Y verdad para que los medios de comunicación aprendan de una ver por todas, a escuchar, a oír el clamor de los peruanos. Para que a través de las comunicaciones seamos un país compartido, con las mismas oportunidades, sin discriminación, ni desprecio.
Hay que practicar un periodismo con visión de futuro y bienestar. Hay que ganarse la credibilidad y buscar la sensatez y el sentido común. Donde los insultos y trifulcas televisivas no sean el pan cada día. Donde la matonería y el desparpajo no se pasen por alto, ni abriguen el silencio de la complicidad. Eso queremos. Si es así, quizá algún día volveremos a creer.
- Carlos Fernández Orosco
- entremundos.org



