Consejo Departamental Cajamarca

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"Todo por Cajamarca, Nada Contra Cajamarca"

UNA EXTRAORDINARIA PROCESIÓN MÓVIL

Escribe: Hugo REYNA GOICOCHEA
Como es de conocimiento público, la advocación de la Virgen de los Dolores, Madre de Dios, acogida y venerada, a través de peculiares actos,  desde siglos atrás,  es una de las principales manifestaciones de religiosidad Católica en  de la mayoritaria población cajamarquina.
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La interrelación cultural religiosa

La conquista hispana, trajo consigo la religión Católica, la presencia del Cristianismo en el Nuevo Continente. La población aborigen, profesaba un culto politeísta, basado, fundamentalmente en el reconocimiento de divinidades astrales, zoológicas y en las fuerzas de la naturaleza. Este encuentro socio-cultural, devino en un sincretismo religioso, extendido en todo el país, de diversas maneras y magnitudes, así como de peculiaridades manifestaciones, que han caracterizado y caracterizan a nuestros pueblos en las celebraciones de sus festividades religiosas patronales.

Su aparición: Misterio y tradición

Según referencias históricas, la imagen fue donada por el emperador Carlos V, estimándose que se la ubicó en la Capilla del Sagrario (1685), la misma que se encuentra adyacente a la iglesia de San Francisco, a escasos metros de la Plaza Mayor.

No obstante, obre la presencia de la Patrona de Cajamarca: “La Virgen de los Dolores” o la “Madre Dolorosa”, existen determinadas conjeturas y tradiciones del pueblo de épocas pasadas de cómo apareció en estos lares la imagen o escultura de la Madre de Dios.

Una de ellas se basa en el relato de una distinguida dama cajamarquina, doña Elsita Vásquez Pereyra, quien, a su vez, recogió el relato de fervorosos creyentes, respecto a la aparición de la imagen de la Santísima Virgen:

“Cuentan en que ante los deseos de los cajamarquinos de tener una imagen de la Madre de Dios ante la cual exteriorizar su profunda devoción y en respuesta a tantos pedidos y súplicas, cierto día arribaron a la ciudad dos ángeles, que bajo la apariencia de jóvenes peregrinos pidieron hospedaje en el convento franciscano. Conversando con sus anfitriones dieron a conocer que eran escultores de profesión, noticia que se esparció y llenó de alborozo al pueblo entero, contratándolos de inmediato para que tallaran la anhelada imagen.

Los extraños viajeros aceptaron bajo la condición de que se les cediera el uso de una habitación privada donde pudieran trabajar tranquilamente durante tres días, rehusándose aún a que se les proporcionara alimento y bebida.

Transcurrido el plazo señalado, acicateados por la curiosidad y sorprendidos por el silencio que reinaba en el recinto, convertido-sin saberlo ellos- en taller angélico, frailes y feligreses decidieron averiguar qué sucedía y abrieron la puerta.

Al entrar, una emoción gratísima y celestial embargó sus almas al encontrar en el centro del aposento, radiante de sobrenatural belleza, a la incomparable y dulce imagen de la Virgen de los Dolores. Los artífices habían desaparecido, pero no faltó un madrugador vecino que aseguró haberlos visto, desde la Plaza de Armas, convertidos en ‘dos blanquísimas palomas’ de grácil silueta, y perderse en el azul, dejando tras de sí una refulgente estela”. (Marcela Olivas Weston. http://cuentosdecajamarca.blogspot.com/2010/08/la-dolorosa-de-cajamarca-leyenda-sobre.html).

La Patrona y Reina de Cajamarca

Su coronación canónica la efectuó el Papa Pío XII. Fue un 14 de junio de 1942, durante el “I Congreso Eucarístico Diocesano de Cajamarca”, en la que la imagen de “Nuestra Señora de los Dolores”, fue coronada por el representante del Sumo Pontífice, Nuncio Apostólico en el Perú, Monseñor Fernando Cento; convirtiéndose, desde aquel entonces, en “Patrona y Reina de la ciudad”.

Fue a fines de la década de los años noventa que la Capilla del Sagrario, en la que se ubica la imagen o escultura de la Madre Dolorosa, fue elevada a Santuario, con la presencia del Nuncio Apostólico Rino Passigato.

La Virgen Protectora de Cajamarca

Ante esta bella y expresiva imagen, los cajamarquinos, desde algunos siglos atrás venimos rindiendo homenaje a la madre de Cristo, nuestro Salvador, que es también madre nuestra, la Virgencita Dolorosa, la que siempre ha sido el ícono de máxima expresividad de fe católica de nuestro pueblo, a quien en todo momento y difíciles circunstancias, se ha implorado por su protección. Su custodia está a cargo de la Orden Franciscana y lo relacionado a su devoción a la agrupación de damas cajamarquinas, organizadas en la denominada “Guardia de Honor”.

La Sagrada Imagen,  ha sido, es y será la protectora de Cajamarca,  como lo fue en épocas pasadas con los problemas de sequías, de la “peste”, que originó muchas muertes de pobladores; así como de amparo en la invasión de las tropas chilenas a la ciudad, en la segunda mitad del siglo XIX.

Una extraordinaria procesión móvil

A nuestra Madre Dolorosa, la encontramos ubicada en su Santuario, a un costado de la Iglesia de San Francisco en el Centro Histórico de la ciudad, desde el que se la baja clamorosamente hacia el altar mayor para las noches de Setena, la que culmina el día viernes, previo a Semana Santa y luego para la procesión corta por el perímetro de la Plaza Mayor. La verdadera Procesión que congrega a cientos de feligreses se da cada cinco años. La venerada imagen sale del templo de San Francisco, a fin de encontrase con la imagen del Nazareno que sale, en horario vespertino, desde la iglesia de las Madres Concepcionistas, para el sagrado encuentro con su Madre, ante un tierno ambiente de fervor religioso de los cientos de acompañantes, que recorren las principales calles de la ciudad en extensa peregrinación.

No obstante, debido a la pandemia del Coronavirus y sus consecuencias y efectos letales en la población del mundo y de nuestro país, y ante el clamor de la feligresía, salió el pasado domingo 17 de mayo, en una extraordinaria procesión móvil, es decir, en una plataforma móvil; desde las 2 de la tarde, retornando al templo de San Francisco aproximadamente a las 9.30 de la noche, luego de haber recorrido casi todos los sectores de la ciudad. En su recorrido estuvo custodiada por miembros de la Pastoral  Franciscana, Policía Nacional, Serenazgo y Compañía de Bomberos, recibiendo el fervoroso homenaje y oraciones de súplica de devotos y devotas, de las distintas parroquias de la ciudad, conducidas con exclamaciones y alocuciones propicias para el fin de esta pandemia, por sus respectivos sacerdotes y representantes de los grupos parroquiales.

A lo lardo de esta extraordinaria procesión  la Sagrada Imagen  fue aclamada y homenajeada con lluvias de flores y vistosos altares con imágenes religiosas. Desde sus ventanas y balcones los fieles; así como aquellos apostados, con el distanciamiento correspondiente, en las veredas de sus casas, muchos de rodillas, imploraban su protección, con espectaculares muestras de fe religiosa, que estamos seguros, han sido escuchadas por la Madre de Dios y que muy pronto pasará esta terrible enfermedad.

En las circunstancias actuales de sufrimiento y muerte por el Coronavirus, así como por los efectos nocivos de la vorágine de la vida moderna, la inseguridad ciudadana, la violencia social, la falta de empleo, la desintegración familiar que se acrecienta, el orden social que se quebranta, entre otros factores, que hacen sumamente difícil la convivencia humana; se hace necesario voltear la mirada y poner la esperanza en Jesucristo, Dios hecho hombre, al lado de su progenitora e intercesora: “Nuestra Madre Dolorosa”.

PLEGARIA  A LA SANTÍSIMA VIRGEN DE LOS DOLORES

¡Madre mía dolorosa!

Madre que junto a la Cruz

viste morir  a Jesús,

el Hijo de tus amores ,

sin poderlo consolar.

Dame que sepa llorar

Madre mía, tu quebranto.

Haz que con humilde llanto

pueda  borrar mis pecados,

que  a mi Dios la muerte han dado

y que postrado de hinojos

yo  te ruego con porfía

que  a mi Patria: ¡Madre mía!,

  • Hugo REYNA GOICOCHEA
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