Por ejemplo Reactiva Perú entrega a los banqueros y a las grandes empresas varios miles de millones de soles. Los bancos a su vez otorgan créditos a los usuarios por encima del 18% y en tarjetas de crédito, cobra más del 20% al año. Los bancos no congelan deudas y otorga nuevos créditos para cancelarlas. Las pequeñas empresas reciben poco o nada. La reactivación es una farsa para favorecer a los ricos.
Con los problemas económicos que padecen todos los ciudadanos no se puede hablar de reactivación económica y de inclusión en nuestra patria.Mientras los pequeños y medianos empresarios desaparecen, las grandes empresas continúan golpeando a los más pobres. Por ejemplo, las empresas que distribuyen energía eléctrica han elevado los recibos de luz hasta en un 25% y 120%. Los usuarios no saben qué hacer y las empresas exigen el pago para que continúen recibiendo el servicio. Además nadie da respuesta a sus reclamos y sólo les queda endeudarse más para pagar este servicio básico. Todas estas empresas son extranjeras y no les interesa en absoluto las necesidades de los peruanos. Las empresas de telefonía móvil amenazan con suspender el servicio si es que el usuario no paga, queda en la incertidumbre Aprendo En Casa y en general la educación remota que por la pandemia se desarrolla en el Perú.
En salud los precios de la medicina se incrementan cada día, más aquellas que combaten el COVID-19. Además, en los medios de comunicación y redes sociales, los profesionales al servicio de los grandes laboratorios desacreditan el uso de la medicina natural y preparados de hierbas en casa. Son expertos en cundir el miedo para utilizar la medicina que sus laboratorios producen. Los hospitales colapsaron, los contagiados mueren en plena vía pública por falta de atención y las carencias de medicinas es clamorosa. En esta incertidumbre nuestros congresistas cambian de opinión de un día para otro, votan reconsiderando la reconsideración y festejan sus acuerdos insultando al Presidente de la República en plena sesión virtual del Concejo.
El congreso interpelará a varios ministros de estado, pero estamos convencidos que no serán investigados por las irregularidades denunciadas. Hasta podrán ser cambiados y como “sanción”, pasarán a ocupar cargos importantes y con sueldos exorbitantes. Los licenciamientos irregulares a las Universidades Privadas continuarán dándose y el Perú seguirá por los caminos de la corrupción.
Dentro de la crisis generalizada algo tenemos que hacer. Un distinguido profesional universitario, Horacio Urteaga Becerra, me hacía notar que sólo estamos en la etapa de la queja y de la protesta y es tiempo de plantear algunas soluciones a los problemas descritos. Por ejemplo, la academia a través de la investigación debe contribuir a solucionar problemas urgentes de la sociedad, los colegios profesionales deberían plantear alternativas de solución frente a la escasez de agua, al crecimiento informal de las ciudades, al precario sistema de irrigación, etc. La participación ciudadana debe ser mayor. Los buenos ciudadanos deben ingresar a la política, desde el poder se puede transformar esta patria injusta. La ciudadanía organizada no va a permitir el abuso de los grupos de poder y la marginación de millones de ciudadanos sumidos en la pobreza.
Con honestidad y transparencia marchemos hacia el 2021 para lograr los cambios que el Perú espera.
Es hora de desplazar a los viejos caudillos de siempre y que nunca más vuelvan a ser elegidos en cargo público, aquellos que medraron de la patria. Los ciudadanos somos los responsables de elegir cada cuatro o cinco años a los traidores de la esperanza de millones de peruanos. La ciudadanía, debe luchar contra la falsedad y la mentira de los viejos líderes políticos que como el camaleón quieren camuflarse pasando de uno a otro movimiento político. Necesitamos un cambio profundo, hacer del Perú una verdadera república en que impere la justicia, la libertad y la igualdad de oportunidades. Esta patria ha de llegar si tomamos conciencia de nuestro rol ciudadano. El cambio será inevitable si trabajadores, intelectuales y estudiantes tomamos la decisión de participar políticamente en los destinos de nuestro país.
Debidamente organizados y en el marco de la democracia, no permitiremos el abuso de las grandes empresas, exigiremos el compromiso social al que se deben, las empresas agrupadas en CONFIEP. Si nos organizamos podremos exigir una educación pública de calidad, servicios de salud para todos los peruanos, sueldos razonables para todos los trabajadores, desaparecer la corrupción en el Perú, sancionando de por vida a los corruptos, no permitiéndoles acceder a cargo público alguno. Existen hombres y mujeres inteligentes y con gran responsabilidad social en nuestra sociedad, sólo nos falta la decisión de participar activamente en todo proceso electoral, fundamentalmente en la elecciones del 2021. El próximo año debe ser un año de grandes cambios y de grandes realizaciones y que nunca más escuchemos discursos falsos de viejos líderes que se confabularon para hacer del país su feudo y su chacra. Devolvamos la confianza a la población, no defraudarlos, cumplir con los ofrecimientos de campaña y forjar una nueva patria y hacer de la democracia un instrumento para mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo.
- Iván LEÓN CASTRO
- cnnespañol.cnn.com



