A pesar de que el aislamiento social obligatorio se vislumbraba como una oportunidad para que los hombres se involucren en estas labores, la distribución de las mismas sigue recayendo en las mujeres, realidad que históricamente ha sido naturalizada respondiendo a estereotipos que colocan a las mujeres en la casa y a los hombres en trabajos fuera de ella.
Uso del tiempo durante la cuarentena
En el mes de mayo de 2020, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) con el apoyo de IPSOS Perú realizó la: “Encuesta sobre percepciones y actitudes de mujeres y hombres frente al aislamiento social obligatorio a consecuencia del COVID 19”, esta fue aplicada vía telefónica y por Internet a 1 031 personas de 18 a más años de edad de zonas urbanas de todos los niveles socioeconómicos del país.
El objetivo de este estudio fue visibilizar cómo los efectos de la pandemia se perciben de manera diferenciada para mujeres y hombres además de conocer las percepciones que tuvieron peruanas y peruanos sobre el uso del tiempo para las labores domésticas y de cuidado.
Así, en el contexto de aislamiento social obligatorio se demostró que 7 de cada 10 hombres tuvo más tiempo libre frente a 5 de cada 10 mujeres. Las principales actividades en las que destinan su tiempo las mujeres son preparar alimentos en un 84% y limpiar la casa en 77%. Además de encargarse de las labores de cuidado que no solo están dirigidas a hijas e hijos sino también en muchos casos a adultos mayores o personas con discapacidad.
De esta manera, la realidad demuestra que las mujeres dedican la mayoría de su tiempo a la realización de tareas domésticas y de cuidado, situación que se ha intensificado durante el aislamiento obligatorio pero que continúa a pesar del levantamiento de la cuarentena.
Las mujeres en la actividad económica
En el Perú existe una menor participación de las mujeres en la actividad económica, en comparación con los hombres. La Encuesta Nacional de Hogares sobre Condiciones de Vida y Pobreza (ENAHO) del año 2018, demuestra la brecha de género en la tasa de actividad económica. Así, mientras el 81% de hombres en edad de trabajar están laborando o buscando trabajo; en el caso de las mujeres ese porcentaje alcanza solo el 64%. En cuanto al tipo de actividad económica, al 2018, las mujeres se concentraban mayoritariamente en el sector servicios (44%), y en el sector comercio (26%); sectores que están siendo afectados ante esta crisis por el Covid19 y los que tardarán más tiempo en reactivarse económicamente.
Por otro lado, la encuesta de percepciones realizada por el MIMP señala que 7 de cada 10 personas considera que las mujeres dejarán de trabajar para quedarse en casa y realizar las labores del hogar y de cuidado. Con respecto al ámbito laboral, 7 de cada 10 personas considera que las mujeres tendrán más dificultades que los hombres para conseguir o mantenerse en un trabajo, siendo el embarazo y la maternidad las dificultades que tendrán para ese lograr ese propósito.
Demandas y propuestas en Cajamarca
Los expertos refieren que la crisis de liquidez desencadenada por el confinamiento podría acelerar el riesgo de quiebra de las PYMES debido a una reducción de la demanda del mercado. Esta pandemia tiene efectos en la oferta por la disrupción de cadenas de suministro y liquidez además existe menos demanda de bienes y servicios lo cual origina pérdidas de ingresos y empleo afectando a los hogares que dependen de estas.
Las pautas que hacen que las mujeres tengan mayores dificultades al momento de incorporarse al trabajo repercute en los ingresos que puedan obtener debido a que la carga de tareas dentro del hogar la obligan a acceder a empleos de medio tiempo lo cual significa menos ganancias.
Ante esta situación, se están desarrollando algunas iniciativas que permiten la continuidad de las mujeres en el ámbito laboral. Así, hace unos días se desarrolló el “II Foro virtual: Presentación de propuestas para el fortalecimiento económico en el marco de la reactivación económica de la región Cajamarca”, que fue organizado por el Eje Regional contra la Violencia de Género y Trata de Personas, la Asociación de Desarrollo Social LESTONNAC, entre otras organizaciones. En este evento participaron lideresas de las 13 provincias de Cajamarca, autoridades, representantes de instituciones públicas y privadas así como organizaciones de la sociedad civil.
El objetivo de este espacio como lo refirió Anabel Tinoco, representante de LESTONNAC, es darles voz a las propuestas que nacen desde las propias mujeres, a fin de asegurar su participación en el proceso de reactivación económica de Cajamarca.
A su vez, Deisy Ramírez, representante de Jaén, expuso las demandas presentadas por las integrantes entre las cuales se solicita promover un proyecto de ley que permita la simplificación administrativa de la formalización de sus emprendimientos, impulsar incubadoras productivas con acceso a innovación tecnológica de los proyectos, elaboración de un mapeo de organizaciones de mujeres con la finalidad de visibilizarlas y puedan ofrecer sus productos; además solicitan a las entidades correspondientes la capacitación a las mujeres en el uso de las TICs para fortalecer sus emprendimientos.
En este foro, se dieron a conocer también algunas acciones desde el Gobierno Regional y se recordó que existe una “Red de mujeres emprendedoras y empresarias”, cuya organización fue aprobada por ordenanza regional en el mes de febrero de este año. Con ello se espera que este sea un espacio que dinamice los emprendimientos de las mujeres y se les brinde sostenibilidad.
Por su parte la consejera regional, Cristina Chambizea, sugirió que los gobiernos locales deberían tener una meta presupuestal que permita incentivar empleos para las mujeres; destacó también la importancia de la promoción de emprendimientos rurales en la región a través de asistencias técnicas y capacitaciones en innovación, considerando que estos deben ser aspectos esenciales para que las mujeres pueden vivir de ello.
Se destacó también la consideración del enfoque de género que debe tener el plan de reactivación económica, enfatizando en la importancia de la autonomía económica de las mujeres como una de las premisas para hacerle frente a la violencia de género.
Tiempos de cambio
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) refiere que el número de desempleados de la región llegaría a 37,7 millones. De esta manera, la elevada participación de las pequeñas y medianas empresas (pymes) en la creación del empleo (más del 50% del empleo formal) aumenta los impactos negativos, pues este sector ha sido duramente afectado por la crisis, mientras que la desigualdad de género se acentuará con medidas como el cierre de las escuelas, el aislamiento social y el aumento de personas enfermas, pues aumentará la sobrecarga de trabajo no remunerado de las mujeres.
Entonces es evidente la situación de precariedad laboral a la que se encuentran expuestas las mujeres desde antes de la pandemia y que se exacerba con la misma. Sin embargo, son las mujeres en situación de pobreza y pertenecientes a poblaciones vulnerables (indígenas, afrodescendientes, mujeres con discapacidad) quienes son las más golpeadas por esta crisis debido a que suelen trabajar en empleos informales por las barreras que se les impone para acceder a los puestos de trabajo. En ese sentido, el fortalecimiento de la incidencia política de las organizaciones de mujeres es fundamental como punto clave para garantizar su participación en la reactivación económica en Cajamarca.
Mucha gente dice que este virus nos debería hacer mejores personas, es entonces pertinente articular mecanismos que hagan frente a las crisis económicas, desde una mirada más humana que genere oportunidades para todas y todos.
- MÓNICA PÉREZ GUTIÉRREZ
- El País




