Una granizada inusual
A propósito de la inusual granizada que nos asustó sobremanera, el pasado 12 de octubre, en horas de la tarde, que cubrió de hielo importantes sectores de la ciudad, exponiendo una extraordinaria alfombra de hielo en tejados, patios, calles, parques y jardines, lo cual daba la impresión de tratarse de una ciudad norteamericana, causando daños por inundaciones en las partes bajas de la ciudad. Tal situación desde el lado positivo, determinó la inmediata elaboración de muñecos de hielo y hasta ciertas pequeñas batallas, de adolescentes y niños, arrojándose bolas de hielo, formadas de granizo, imágenes que fueron difundidas por las redes sociales, convirtiéndose rápidamente en noticias virales.
Pasados los sustos, desde aquella granizada, a mediados de octubre, hasta el momento, no han vuelto a presentarse las lluvias, como deberían ser en esta temporada; mas bien tenemos días con fuertes irradiaciones solares, características de clima seco que vienen afectando los sembríos, especialmente aquellos al secano, de muchos sectores rurales que avizoran pérdidas materiales de su producción agropecuaria.
Por otro lado, estas últimas semanas, la población, especialmente niños, vienen sufriendo de fuertes gripes, enfermedades bronquiales y de garganta, entre otras dolencias de las vías respiratorias, producto del cambiante clima; haciendo pasar momentos de angustia, ante la posibilidad de los anunciados rebrotes de la COVID 19.
A qué atenernos
Tan delicada situación y sus efectos negativos también se asocia a la falta de agua potable en muchos sectores de la ciudad, que obligó a la empresa SEDACAJ a distribuir agua en cisternas, lo que ha dado lugar a especulaciones sobre el manejo del recurso en las actividades mineras, sin un deslinde contundente de los factores de la escasez del líquido elemento por parte de las autoridades involucradas en el tema como la Autoridad Local del Agua, gobierno regional y municipalidad, que cuentas con órganos competentes en medio ambiente y recursos naturales. Da la impresión que el problema no fuera de su incumbencia y lo más fácil es “soplar la pluma”.
Lo real es que, ateniéndonos al saber popular, muchos estamos tratando, por todos los medios, de buscar una razón de la ocurrencia de estos atípicos fenómenos. Recordemos que, según informaciones meteorológicas, venimos experimentando precipitaciones pluviales por debajo de los promedios tradicionales.
No obstante, según los especialistas hidrometeorológicos, refieren que se espera para estos meses que las lluvias se presenten con frecuencia e intensidad; sin embargo, la realidad es otra; esperemos puedan regularizarse a fin de disipar los temores de la población.
Nuestra socialización
El proceso de socialización de los seres humanos durará toda la vida, desde que nacemos, nos desarrollamos, nos envejecemos y también morimos; es decir, tenemos una existencia finita. En todo este proceso, estaremos siempre inmersos dentro de la interrelación de los alcances de la dinámica social, económica, la vida política, específicamente cultural y de otras esferas complementarias, en las cuales interactuamos, sea dentro de la familia, la escuela, los grupos de amigos, el trabajo, la iglesia, los partidos políticos, grupos sindicales, etc.; es decir, en la multifacética vida de sociedad.
El saber popular frente al clima
La socialización implica, el aprendizaje del lenguaje e indudablemente el bagaje cultural, en todas sus dimensiones, buenas y malas. En este proceso, el saber popular, ha ido configurando dichos y refranes, de uso cotidiano, especialmente por nuestros mayores, al momento de enfrentar tal o cual situación, especialmente al interpretar los fenómenos de la naturaleza en la labores culturales de la agricultura; todo ello lógicamente, con el deseo de ilustrar o glorificarse de conocimiento o del manejo de un lenguaje florido y figurado.
Los dichos y refranes, ilustran una comunicación figurada o metafórica, que no coincide con el sentido literal, de uso popular como: “Siembra vientos y cosechas tempestades”, refiriéndose a situaciones críticas o comprometedoras; “Cuando el río suena es porque piedras traes”, que aluden a situaciones problemáticas, “… a otro perro con ese hueso”, para indicar que no se es fácil presa de un engaño o determinado ardid.
Lo cierto es que, estos versos breves o refraneros, no han hecho, sino compilar el saber popular, a manera de sentencias, para un uso ilustrativo en la interacción social de los pueblos, sobre la base de sus propias realidades, lenguas y costumbres, socialmente aceptadas.
La alteración del medio ambiente y el clima
En las últimas décadas en el mundo y también en nuestro país, vienen produciéndose situaciones críticas, producto de las alteraciones que el propio hombre produce con sus actitudes de irresponsabilidad e irracionalidad. Estas acciones de contaminación y atentado contra el medio ambiente y la sobre explotación de los recursos naturales, muchos no renovables, vienen generado, el denominado “efecto invernadero” que ha desencadenado, a su vez, el denominado “calentamiento global” y por ende un “cambio climático” sensible. Esta situación, lógicamente, en la dinámica social, está poniendo, en “tela de juicio” la validez absoluta de los dichos y refranes en las diversas comunidades, tanto urbanas como rurales, en su interrelación con su entorno ambiental, al haberse alterado impactado negativamente las condiciones esenciales de los fenómenos naturales y climatológicos.
Veamos algunos casos ilustrativos: “Este sol es de aguacero”, se decía o aún se dice en la sierra cuando los rayos solares queman sobremanera, en horas de la mañana, que pronosticaban, con exacta precisión, mejor que el SENAMHI, el desencadenamiento de copiosas o torrenciales lluvias por la tarde, pocas veces falibles.
Hoy, así como van las cosas, tenemos fuerte sol, pero ya no hay lluvias por la tarde. De igual manera, se hacía alusión a: “abril, aguas mil…”, y en este mes las precipitaciones son ya insignificantes. A no dudarlo que el famoso cambio climático está originando un fuerte impacto, en este sentido, y el tradicional frío de Cajamarca, está dando paso a condiciones calurosas, que a decir de muchos, por momentos, pareciera que estuviéramos en Piura, Bagua o Chilete, condensando frases en los diálogos coloquiales, como: ¡qué tal calor!. ¡achachay o achachauuuu, cómo quema este bendito sol!. ¡Cómo ha cambiau el clima, taitito!.
Sorpresas nos da el clima
Si pues, lo cierto es que los efectos del cambio climático, así como las crisis que venimos experimentando en todos los ámbitos y esferas de la vida social nos dan muestra de la incidencia de estas alteraciones del clima, como que inciden ya en poner en duda muchos dichos y sabios refranes de la tradición cultural de nuestros pueblos. Como que aún no somos conscientes del daño que hacemos con nuestras irresponsabilidades en el manejo de los recursos naturales y conservación del medio ambiente que es necesario enjuiciar.
Sorprendentes estas granizadas inusuales y días secos, en temporada que debería haber lluvias; no obstante, bienvenidas, ya que está latente la escasez del líquido elemento para consumo humano, amenazándonos períodos de racionamiento que afectan la convivencia social.
Poniéndole un poco de optimismo a la delicada coyuntura en la que estamos viviendo en esta crisis en la salud pública; habría que promover una conciencia de responsabilidad social y ambiental, es decir, tomar en serio esta situación. Retomando en saber popular, es ya tiempo de “… poner la barbas en remojo”.
- Hugo REYNA GOICOCHEA
- Estadio Municipal de Pueblo Nuevo Cajamarca



