Consejo Departamental Cajamarca

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"Todo por Cajamarca, Nada Contra Cajamarca"

Impacto de la pandemia en la salud sexual y reproductiva

Escribe: Mónica Pérez Gutiérrez
En el Perú no se habla abiertamente sobre temas relacionados a la salud sexual y reproductiva, tal vez por los prejuicios y desconocimiento sobre ello. Sin embargo, es fundamental que las respuestas a esta emergencia sanitaria reconozcan que los servicios de salud sexual y reproductiva son esenciales y que la vulneración de estos derechos es un importante problema de salud pública que requiere atención particular en contexto de pandemia.
Articulo Mónica-77168517
Importancia de los derechos sexuales y reproductivos
 
La salud sexual y reproductiva abarca todo el ciclo de vida de las personas. Esta tiene una estrecha relación con el entorno familiar, social y el  medio ambiente. Para alcanzarla y conservarla se requieren acciones de atenciones integrales específicas y diferenciadas, tanto de promoción, prevención, recuperación y rehabilitación de acuerdo con las necesidades en cada etapa de la vida.
 
En 1994, luego de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo de El Cairo (CIPD) se reorientó el concepto de salud sexual y reproductiva, la misma que fue incorporada como derecho de las personas. Fueron 184 países, incluido el Perú, los que suscribieron el Programa de Acción de la CIPD, comprometiéndose a realizar los esfuerzos necesarios para adoptar las medidas planteadas en dicho programa. De esta manera, los derechos sexuales y los derechos reproductivos (DSDR) se encuentran enmarcados dentro de los derechos humanos, y en este sentido hacen referencia a las diferentes libertades que tienen las personas para vivir su sexualidad y reproducción de manera autónoma. (UNFPA, 2014)
 
Por tanto, es necesario poner especial atención en las recomendaciones y mandatos relacionados al cuidado de la salud sexual y reproductiva como derecho de todos y todas, que deben reconocer a hombres y mujeres la decisión de emplear métodos anticonceptivos, a tener embarazos y partos saludables, a protegerse de infecciones de transmisión sexual, entre otras.
 
La maternidad durante la cuarentena
 
El parto y los embarazos sin riesgo dependen en gran medida de sistemas de salud funcionales.
La información recogida confirma que, mientras el coronavirus se expandía en el país, no existían protocolos  ni medidas concretas para atender a las mujeres gestantes.
Desde el inicio del confinamiento, muchos de los hospitales que atendían partos y cesáreas, se convirtieron en centros de referencia para pacientes con Covid – 19. Ante esta situación y debido al temor de muchas pacientes a ser contagiadas por el virus, se realizaba el seguimiento y monitoreo de gestantes a través de la teleorientación por medio de mensajes de whatsapp y mensajes de texto. Sin embargo, no todas las mujeres tienen acceso al uso de celular y menos aún al servicio de Internet.
Al respecto, el obstetra Damián Alcántara, quien es coordinador regional de la Estrategia de Salud Sexual y Reproductiva de la DIRESA Cajamarca, refiere que en zonas rurales no se suspendió el servicio de consultas externas. Así mismo, informó que entre marzo y junio de este año, se registraron en la región Cajamarca, 93 gestantes y 13 puérperas diagnosticadas con Covid- 19. El porcentaje de altas en su totalidad fue de 51.9 % y la tasa de letalidad fue de 0.9%. Además, desde el mes de enero ocurrieron 8 muertes maternas de las cuales solo una fue a causa del virus.
 
Afectación en los servicios de planificación familiar
 

Hay muchos factores que en el contexto de pandemia han condicionado la salud de la mujer a situaciones de riesgo; uno de ellos, fue la suspensión de los servicios de salud en el primer nivel de atención, priorizando solamente las emergencias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) exhorta a mantener la disponibilidad de los servicios de salud sexual reproductiva y el acceso equitativo a los mismos y que sean incluidos en el conjunto esencial de servicios públicos para la respuesta al COVID 19.

En el Perú, la proporción de uso de métodos anticonceptivos modernos es de 55%, de este porcentaje el 54,2% de las mujeres los reciben de los servicios públicos (45% MINSA, 8% ESSALUD, 0,2% Fuerzas Armadas y Policiales). Sin embargo, la provisión de estos métodos realizada por los establecimientos del sistema público de salud fue interrumpida o se redujo sustancialmente desde mediados del mes de marzo.
 
En este escenario, se estima que aproximadamente 47 millones de mujeres en países de ingresos medios y bajos podrían no tener acceso a anticonceptivos modernos lo cual se traduciría en 7 millones de embarazos no planeados. Al respecto, la representante auxiliar del Fondo de Población de las Naciones Unidas en el Perú (UNFPA), María Eugenia Mujica, menciona que la afectación en el acceso a métodos anticonceptivos trae como consecuencia embarazos no deseados poniendo en riesgo la salud  de las mujeres debido a la probabilidad de incremento en la proporción de abortos, muchos de los cuales serán realizados en condiciones de gran precariedad y ausencia de seguridad.
 
Embarazo infantil: cifras alarmantes
 
Ante la ausencia de medidas relacionadas con  los derechos sexuales y reproductivos, el 23 de abril, se aprobó la Directiva Sanitaria N°094-MINSA/2020/DGIESP, la cual garantiza la salud de las gestantes y la continuidad de la atención en planificación familiar ante la infección por COVID 19. Sin embargo, esta se limita a mujeres en edades reproductivas y contagiadas o con riesgo de contagio por el virus pero no menciona a niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual.
 
En los últimos 10 años, un total de 5,013 niñas de pueblos indígenas fueron obligadas a ser madres. El embarazo y la maternidad forzada ponen en riesgo la vida y el futuro de miles de niñas pues durante la gestación y el parto, tienen 4 veces más posibilidades de morir que una mujer adulta. No solo su salud física está en riesgo sino también su salud mental producto de la violencia sexual a la que fueron sometidas. Además, existen mayores probabilidades de que continúen con el círculo de pobreza y marginación debido a que esta maternidad precoz interrumpe el acceso a educación de niñas y adolescentes, privándolas de la oportunidad de acceder a un empleo que les permita tener autonomía económica en el futuro.
 
Según cifras del Ministerio de Salud entre enero a junio de 2020, 358 niñas y adolescentes fueron madres producto de una violación sexual y de estos 11 partos fueron de niñas menores de 10 años. En Cajamarca, durante ese mismo periodo, se registraron 17 partos de niñas y adolescentes. Cada día 3 niñas o adolescentes de 14 años o menos tienen partos tras una violación sexual.
 
Estos embarazos forzados no hubiesen ocurrido si se les brindaba una atención oportuna y entregado el kit de emergencia, el cual es obligatorio y debe ser entregado a toda víctima de violación sexual para evitar un posible embarazo así como infecciones de transmisión sexual. Esta medida se implementó desde 2019 para todos los establecimientos del MINSA, debido al incremento de casos de violencia sexual en el país.
 
Medidas urgentes
 
El “Informe Nacional sobre el Impacto del Covid 19 en las dimensiones económica, social y en salud en el Perú” ( al mes de mayo 2020) realizado por la Mesa de Concertación y Lucha contra la Pobreza ( MCLCP) el cual incluye hallazgos de 16 mesas regionales, refiere que este virus tiene efectos negativos en la salud y nutrición de las mujeres, gestantes, recién nacidos, niños, niñas y adolescentes. La observación de indicadores nacionales que se sigue en el grupo de salud de la MCLCP pone énfasis en la preocupación acerca del retroceso que puede haber en los avances logrados respecto a salud materna, salud neonatal, salud sexual y reproductiva como consecuencia de la concentración de los servicios de salud en respuesta a la emergencia sanitaria. Asi mismo, refiere que a pesar de la directiva sanitaria para garantizar la salud de las gestantes y la continuidad de los servicios de atención en planificación familiar, existe insuficiencia en la oferta de servicios como la dotación de anticonceptivos y el retraso en el ingreso de obstetras para la atención de gestantes.
 

De esta manera, la crisis de salud pública que vivimos, implica nuevos retos a los sistemas de este sector, particularmente en términos de cómo puede prestarse la atención primaria sanitaria. Es necesario que tanto gobiernos como ministerios implementen estrategias que aseguren el bienestar no sólo de quienes acceden a los servicios de salud sino también del personal sanitario  para que puedan cumplir en óptimas condiciones su trabajo.

En este contexto es indispensable acercar los servicios de salud a las personas teniendo en cuenta el impacto que produce este estado de emergencias en las mujeres. El uso de estrategias como la telemedicina, teleorientación y telemonitoreo es fundamental para garantizar la disponibilidad y continuidad de los servicios de salud sexual y reproductiva para mujeres, adolescentes y niñas. Sin embargo, es necesario también proveer información sobre métodos de planificación familiar,  atención de casos y prevención de violencia a través de los medios de comunicación como radio, televisión, prensa escrita y redes sociales, con la finalidad de que estos mensajes puedan llegar a todas las comunidades incluso las más alejadas.
  • Mónica Pérez Gutiérrez
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