En 2024, tras seis años sin evaluación censal, se retomó esta medición para 4.° grado de primaria (con alcance nacional) y se realizó una evaluación muestral para 6.° grado. En teoría, los resultados no solo miden aprendizajes, sino que también revelan desigualdades estructurales y sirven como insumo para diseñar políticas educativas basadas en evidencia.
Un panorama complejo con señales de progreso
Tras un análisis, debo decir que los resultados pintan un escenario educativo contrastante para Cajamarca, mientras se observan mejoras alentadoras en algunas áreas, persisten desafíos profundos que demandan atención inmediata. Como región con una de las mayores proporciones de población rural del país (50.2% según la nueva definición bajo el título: “Adopción de nueva definición de ruralidad y su impacto…” en la página 6), Cajamarca enfrenta una encrucijada educativa donde convergen las secuelas de la pandemia, las brechas históricas y los primeros frutos de los esfuerzos de recuperación. Esta evaluación me permitió desentrañar tanto los avances como los nudos críticos que determinan el futuro educativo de miles de niños y niñas cajamarquinos.
Resultados en Lectura (4.° grado)
- La región obtuvo una medida promedio de 468 puntos, ubicándose en el nivel En inicio, lo que indica que los estudiantes comprenden textos con ideas elementales pero tienen dificultades para analizar información compleja.
- Solo 20.5% alcanzó el nivel Satisfactorio (logros esperados), mientras que 34.1% se mantiene en En inicio y 21.3% en Previo al inicio, lo que refleja que más de la mitad de los estudiantes no dominan las competencias básicas.
- Brecha urbano-rural: Las escuelas urbanas superan a las rurales por 24 puntos en promedio, y el porcentaje de estudiantes en Satisfactorio es casi el doble en zonas urbanas.
Resultados en Matemática (4.° grado)
- Se observa un avance significativo: la medida promedio aumentó 22 puntos (de 441 a 463), ubicándose en En proceso.
- El porcentaje de estudiantes en Satisfactorio creció de 17.1% a 20.5%, pero aún es bajo comparado con regiones como Moquegua (50.6%) o Arequipa (40.3%).
- Persiste la brecha de género: Los hombres superan a las mujeres en Matemática, mientras que en Lectura ocurre lo contrario.
Factores que influyen en los resultados
- Impacto de la ruralidad: El 50.2% de los estudiantes cajamarquinos ahora son considerados rurales debido a un cambio en la definición del Ministerio de Educación (antes era 36.3%). Esto dificulta la comparación histórica pero evidencia la necesidad de enfoques diferenciados.
- Efectos post pandemia: La cohorte evaluada en 2024 cursó sus primeros años de primaria durante la emergencia sanitaria, lo que afectó su base de aprendizajes.
- Acceso limitado a recursos: Las escuelas rurales tienen menos conectividad, materiales educativos y docentes especializados.
¿Qué hacer desde la gestión educativa local?
A Pesar de mi escepticismo y poca fe por los genios de escritorio del MINEDU considero que los resultados de la ENLA son un termómetro de la calidad educativa y exigen acciones concretas que desde nuestros lugares como gestores educativos locales podemos impulsar desde la gestión privada como por ejemplo:
- Fortalecimiento docente: Capacitaciones continuas en metodologías activas, especialmente para escuelas multigrado.
- Políticas focalizadas: Programas de reforzamiento en Matemática y Lectura para estudiantes en Previo al inicio e En inicio.
- Inversión en infraestructura: Dotar de bibliotecas, laboratorios de Matemática y tecnología a nuestras escuelas.
- Involucramiento comunitario: Promover la lectura en familia y el uso de matemáticas en contextos cotidianos.
El futuro de Cajamarca depende de lo que hagamos hoy. Los datos de ENLA no son solo números; son el rostro de miles de niños que merecen una educación de calidad tanto en la escuela pública como privada. Como directivos ¿Estamos listos para asumir el desafío?




