Las gestiones municipales pasadas, en la provincia, no han enfrentado con éxito los principales problemas que nos asfixian. Las razones son hartamente conocidas: improvisación, incapacidad técnica, malos manejos de los fondos municipales y, en algunos casos, aventurerismo en la gestión municipal.
Las expectativas frente a la nueva gestión edil
Existes grandes expectativas y esperanzas que los graves problemas por los que atraviesa nuestro municipio cajamarquino, por lo menos, puedan ser afrontados con criterios objetivos, técnicos y viables; no obstante, las limitaciones de recursos presupuestales de los gobiernos locales, siempre insuficientes y por los efectos adversos de las crisis que agobian a nuestro país, de las cuales nos estamos exentos.
El crítico y deficiente transporte urbano
Uno de los graves pro
Una realidad evidente: “El parque automotor, en especial los vehículos menores, en la ciudad de Cajamarca, ha crecido significativa y excesivamente en los últimos años, a tal punto que, las estrechas calles de la estructura urbana tradicional, han colapsado en su capacidad de soporte, originando grandes problemas saturación de vías, de déficit de sectores para estacionamiento; (…)”. En nuestra ciudad la prioridad no es la persona, sino el vehículo.
Espontaneidad del crecimiento urbano
En nuestra ciudad Cajamarca el significativo proceso de crecimiento poblacional, inducido y acelerado, en las tres últimas décadas, nace como consecuencia, entre otros factores, de las expectativas del empleo en el sector minero. Tal fenómeno, ha provocado un intenso movimiento migratorio tanto del interior del departamento como extrarregional; que ha incentivado, asimismo un crecimiento urbano no regulado, totalmente incontrolado. La mercantilización de la venta de terrenos se ha generado mayormente con fines especulativos, con supuestas “habilitaciones” sin los servicios públicos elementales; es decir, sin planificación y control algunos.
Una temerosa regulación municipal
Es importante indicar que el Plan de Desarrollo Urbano y demás planes específicos de acuerdo con el Plan de Acondicionamiento Territorial, que debería de disponer la autoridad local, no ha tenido un rol determinante de regulación, ante la creciente demanda habitacional.
Estas falencias, han propiciado un crecimiento totalmente espontáneo, desordenado y anárquico de la ciudad de Cajamarca, que ha colisionado con una estructura urbana tradicional, de origen colonial y republicano, en la que prevalece muchas calles angostas, cuyos diseños se delinearon, mayormente con criterios sociales de uso residencial, sin prever el vertiginoso crecimiento poblacional y del parque automotor.
Las áreas de expansión
En las zonas de expansión urbana, la de laderas, las construcciones particulares clandestinas -autoconstrucción- en una gran mayoría, han invadido las áreas no aptas para vivienda y también, sin respetarse aquellas para futuras vías.
También ha contribuido al caos la municipalidad, propiciando la construcción de vías vehiculares totalmente anti técnicas, dejadas a la simple espontaneidad por la ausencia de capacidad y malos manejos administrativos.
Se carece de una visión de futuro, acorde al cambio de funciones y rol de una ciudad en continuo crecimiento y expansión. Las actividades de producción de bienes y servicios, en base principalmente y con énfasis en aquellas conexas a la minería, financieras, comerciales y de servicios, que determinan mayores exigencias; frente a las mayores demandas de mercancías de procedencia urbano-industriales.
Impacto negativo en el tránsito y transporte
Indudablemente que el crecimiento económico, producto del impacto de las actividades mineras, también ha provocado un crecimiento del parque automotor. Hay más concesionarios de venta de vehículos automotores, hay más unidades particulares y de transporte público: combis, custer, taxis, mototaxis y otros vehículos menores, que han invadido y saturado la capacidad de soporte de la tradicional trama urbana de la ciudad de Cajamarca, produciendo continuos accidentes de tránsito, con secuelas de muertos y heridos.
Los inadecuados esquemas de circulación vehicular, la mala señalización y semaforización, el pésimo estado de las calzadas o pistas, el ingreso de vehículos pesados en la ciudad capital, la carencia de un verdadero terminal terrestre y otros factores adicionales, vienen determinando: “un endemoniado tránsito y transporte urbano en Cajamarca” en toda la ciudad, pero con insoportable congestión en su Centro Histórico, próximo a los mercados, donde complacientemente circulan, por increíble que parezca, cientos de mototaxis y casi todas las líneas de combis.
La denominada “Vía de Evitamiento” ya no cumple su función, dejó, desde años atrás, de ser una vía rápida, siendo necesaria contar con una vía alternativa, para el tráfico de vehículos pesados, que ahora atraviesan el corazón de la ciudad y cuya invasión, se da sin ningún control por las estrechas calles de la ciudad para la descarga de mercancías a las tiendas mayoristas.
Rutas impuestas por los transportistas
Si bien, años atrás, se han efectuado los “reordenamiento de rutas” para el servicio de transporte urbano e interurbano, impidiendo la circulación en algunas cuadras neurálgicas de José Sabogal y el jirón Junín; no han implicado soluciones integrales, ya que la congestión se ha trasladado a vías aledañas a los mercados: Leguía, Tayabamba, Chanchamayo, 11 de Febrero, Apurímac y Revilla Pérez, entre otras, donde los transeúntes circulan por las pistas, ya que las veredas están tomadas por abusivos comerciantes y en donde se da una lucha sin cuartel por conseguir pasajeros, entre interminables filas de combis, que circulan temerariamente a paso de tortuga por las vías adyacentes a los mercados; pero, de manera violenta y a grandes velocidades en los demás sectores camino a Baños del Inca, Otuzco, Hospital Regional, Jesús, Llacanora y Namora y otros sectores de expansión urbana, poniendo en riesgo la integrad física y vida de los pasajeros.
Ausencia de infraestructura de parqueo
La clamorosa carencia de sectores de estacionamiento vehicular, obliga a los conductores a parquear sus vehículos, en las calles, haciendo caso omiso a las señalizaciones de zonas rígidas, o montar sus unidades sobre la vereda en las calles angostas; así como estacionarse a la izquierda o derecha de la calzada, en calles de un solo sentido.
La situación empeora por el pésimo estado de las pistas llenas de huecos y baches; carentes de una eficiente señalización y semaforización. Aparte de la falta de compromiso real de un verdadero control policial de tránsito, por razones hartamente conocidas.
Una ciclovía destruida antes de su uso
Por increíble que parezca, se han efectuado, supuestamente el acondicionamiento de varias arterias para el tráfico en bicicleta, con señalización vertical y horizontal, prácticamente una “broma de mal gusto”, ya que estos sectores de vía están siempre invadidos por vehículos y los parantes de señalización destruidos.
Imponer el principio de autoridad
Regulación, control y reordenamiento del tránsito vehicular y del transporte público, en la que prime la protección de los intereses ciudadanos, es un imperativo ineludible para la nueva gestión municipal; que requiere imaginación, objetividad, realismo y capacidad de gobierno, lo cual implique rescatar e imponer el PRINCIPIO DE AUTORIDAD, prácticamente inexistente en las sucesión de gestiones en los últimos años.
El problema es latente y sumamente delicado, dada su complejidad, que debe integrar la solución a los problemas de circulación vehicular, con fluidez, tanto en el casco urbano tradicional o Centro Histórico de la ciudad, como en los sectores periféricos o de expansión y su interrelación interurbana.
- Hugo REYNA GOICOCHEA



