Hoy se cumplen 171 años desde que el Mariscal Ramón Castilla, mediante decreto supremo en 1855, oficializó la creación del departamento de Cajamarca. Lo que debería ser una jornada de gala, banderas a media asta en honor a los próceres y una revisión de nuestra identidad, se ha topado con un silencio técnico que resulta, por decir lo menos, preocupante: la aparente indiferencia de nuestras autoridades locales.
Resulta paradójico que, mientras el calendario marca una de las fechas más sagradas para la soberanía del norte peruano, los pasillos de la Municipalidad Provincial parezcan ignorar el eco de 1854. La creación de Cajamarca no fue un regalo de Lima; fue el resultado de una revolución civil encabezada por Casanova, Villanueva y Egúsquiza, quienes desafiaron el centralismo trujillano para darnos autodeterminación.
Ignorar el 11 de febrero no es solo omitir un evento protocolar; es darle la espalda a la base jurídica que permitió la integración de las provincias de Cajamarca, Cajabamba, Chota y Jaén como un bloque sólido y autónomo.
No se trata de hacer una gran ceremonia ni desfiles, aunque no vendría mal- pero si por respeto. Una ceremonia protocolar que permita y refuerce nuestra identidad. Pues está si bien, se cultiva en las aulas, pero se refuerza en la plaza pública.
La ausencia de un acto protocolar deja un vacío sobre los desafíos actuales de las provincias fundacionales.
Si bien estamos en temporada de júbilo carnavalero, la fiesta no debe eclipsar el respeto por el proceso político que nos dio nombre y territorio.
Una ciudad que olvida su partida de nacimiento está condenada a perder su rumbo político. La creación del departamento fue un acto de rebeldía y dignidad. Que las autoridades actuales no encuentren un espacio en su agenda para honrar este hito nos obliga a preguntarnos: ¿Qué clase de legado estamos construyendo si no somos capaces de celebrar nuestra propia existencia como departamento?
Cajamarca merece más que un posteo tardío en redes sociales o, peor aún, el silencio absoluto. La historia no espera, y la memoria colectiva sabrá juzgar a quienes, teniendo el poder de convocar, prefirieron el letargo de la burocracia sobre el orgullo de nuestra tierra.
IMPORTANTE
El 3 de enero se celebra en Cajamarca la gesta histórica de su independencia departamental, ocurrida en 1854, cuando el pueblo se levantó en armas contra el centralismo de Trujillo y el gobierno de Rufino Echenique. Fue una revolución liderada por Toribio Casanova, Juan Antonio Egúsquiza y Pedro José Villanueva, logrando la rendición del subprefecto tras duros enfrentamientos.
El 11 de febrero de 1855, el mariscal Ramón Castilla promulgó el decreto que creó oficialmente el departamento de Cajamarca. Este acto ratificó la voluntad popular de independencia de La Libertad, expresada tras la revolución armada liderada por Toribio Casanova, Pedro Villanueva y Juan Egúsquiza el 3 de enero de 1854.




