El rol del Estado
En nuestro país no se ha logrado establecer aún una acción contundente y efectiva de promoción de la persona con discapacidad. La Ley General de las Personas con Discapacidad N° 29973 y sus modificatorias tiene como finalidad “…establecer el marco legal para la promoción, protección y realización, en condiciones de igualdad, de los derechos de la persona con discapacidad, promoviendo su desarrollo e inclusión plena y efectiva en la vida política, económica, social, cultural y tecnológica”; así como el reconocimiento que “La persona con discapacidad tiene los mismos derechos que el resto de la población, sin perjuicio de las medidas específicas establecidas en las normas nacionales e internacionales para que alcance la igualdad de hecho. El Estado garantiza un entorno propicio, accesible y equitativo para su pleno disfrute sin discriminación”. Estos enunciados aún quedan en buenas intenciones, las entidades públicas y los niveles de gobierno no asumen un rol fundamental de promoción y apoyo, en el nivel local, con infraestructura y equipamiento urbano, entre los aspectos esenciales, para facilitar la accesibilidad que permita el desplazamiento de personas con discapacidad, así como responder a necesidades propias que le permitan desarrollarse con autonomía e independencia.
CONADIS, OREDIS Y OMAPED
En los tres niveles de gobierno existen instituciones con roles y competencias de apoyo y promoción de las personas con discapacidad:
CONADIS. Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad, que busca garantizar el reconocimiento y la protección de los derechos de las personas con discapacidad, generando condiciones en su entorno que les permitan ejercerlos en igualdad de condiciones que las demás, con el fin de superar brechas y eliminar obstáculos.
OREDIS. Son las oficinas encargadas de la atención a las personas con discapacidad de los Gobiernos Regionales, encargadas de articular con el Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad – CONADIS, las Oficinas de Protección, Participación y Organización de Vecinos con Discapacidad de los Gobiernos Locales, con las demás OREDIS y con las entidades del sector público y privado en los ámbitos departamentales.
OMAPED. Oficina Municipal de Atención a las Personas con Discapacidad de los ámbitos provinciales y distritales, cuya finalidad es la de promover el ejercicio pleno de los derechos de las personas con discapacidad para lograr su inclusión en igualdad de oportunidad que los demás, dentro del ámbito de su jurisdicción.
Los centros urbanos
La concentración poblacional, luego de un período nómade de los primeros grupos humanos, comienza a germinar en torno a conglomeraciones (aldeas), para ir delineándose posteriormente en la polis (ciudad amurallada) y finalmente en las ciudades: metrópoli y actualmente la coexistencia de las megalópolis, que concentran multitudinarias poblaciones de carácter urbano; con especiales características y funciones que faciliten la convivencia humana y el desarrollo social.
Una concepción simple de ciudad
Las ciudades, por naturaleza, cuentan con determinados equipamientos e infraestructura urbanos, para facilitar la vida colectiva, que van a facilitar la convivencia de quienes integran las sociedades de una determinada región, país o sector territorial, brindando servicios e infraestructura que difícilmente se podrían ofrecer a poblaciones dispersas o en el ámbito rural, en condiciones de vida racionales, sin exclusión alguna.
Las ciudades requieren contar con servicios sociales, económico – productivos, financieros, infraestructura servicios básicos, red vial, pistas y veredas, sectores y áreas para la práctica del deporte y recreacionales, entre otros, que permita cierta comodidad a los habitantes que alberga; correspondiendo a sus autoridades planificar, ejecutar, ampliar, mejorar, entre otros aspectos, sobre estos importantes elementos constitutivos del equipamiento e infraestructura urbanos, debiéndose prever el crecimiento poblacional y la demanda de los mismos a futuro, a riego de no hacerlo, enfrentar serios déficits y crítico malestar social, como lo es actualmente.
Derecho a la accesibilidad
La persona con discapacidad, en el marco normativo nacional, “…tiene derecho a acceder, en igualdad de condiciones que las demás, al entorno físico, los medios de transporte, los servicios, la información y las comunicaciones, de la manera más autónoma y segura posible. El Estado, a través de los distintos niveles de gobierno, establece las condiciones necesarias para garantizar este derecho sobre la base del principio de diseño universal. Asimismo tiene derecho a gozar de ambientes sin ruidos y de entornos adecuados”.
En los ámbitos urbanos, corresponde a las municipalidades promover, supervisar y fiscalizar el cumplimiento de las normas de accesibilidad para la persona con discapacidad en el entorno urbano y las edificaciones de su jurisdicción, especialmente la accesibilidad urbana para niños, niñas y adolescentes con discapacidad.
Cajamarca ciudad discapacitada
La ciudad de Cajamarca, por su condición de sede política y administrativa regional, concentra, además las principales actividades de los sectores sociales y económico-productivos, aglutinando la mayor cantidad de población urbana departamental, con cerca de trescientos mil habitantes. Como consecuencia de esta aglomeración que caracteriza a una ciudad cosmopolita, afronta serios problemas de equipamiento e infraestructura urbanos, que afectan al conjunto de la sociedad: déficit en la provisión de los servicios básicos, crecimiento espontáneo y desordenado de la ciudad y otros aspectos de falencias de infraestructura de veredas, pistas, parques y jardines, áreas recreacionales, entre otros; que no permiten contar con condiciones adecuadas para garantizar la salud ambiental y social.
Una ciudad excluyente
Un rápido vistazo por la ciudad, por sus principales arterias, y específicamente el Centro Histórico de la ciudad, nos permite comprobar la falencia de una adecuada infraestructura para el desplazamiento peatonal: veredas que ya no responden a la intensidad del tránsito peatonal, ausencia de rampas y las pocas existentes construidas sin criterio técnico que, en vez de servir de apoyo para las personas con discapacidad, mas bien propician accidentes a los despistados peatones; además de otros accesos construidos arbitrariamente, por particulares, para el ingreso de vehículos a sus viviendas, que determinan que las personan tengan de desplazarse por la pista para evitarlas por sus elevadas pendientes; lo cual obliga a que las personas que se desplazan en silla de ruedas, lo hagan por la pista, infestadas de vehículos automotores, exponiendo su integridad física y vida.
La estructura de veredas de la ciudad de Cajamarca, si así puede llamarse a la existente, no propicia la libre y cómoda circulación peatonal de sus moradores, sino mas bien constituye obstáculo y trampa, que atenta contra la integridad física y vida de los transeúntes, especialmente de sectores de población vulnerables: niños, ancianos y personas con discapacidad; excluyendo de un disfrute de vida saludable a estos sectores vulnerables de población
Es fácil comprobar, asimismo, la ausencia o limitaciones de parqueos en entidades públicas y privadas para vehículos que conducen personas con discapacidad o los transportan, déficit alarmante de áreas verdes, parques y jardines para un solaz esparcimiento social y de igual manera, clamorosa ausencia de ascensores en los principales locales de las instituciones públicas que brindan bienes y servicios a la población.
Competencia municipal
Sobre el particular corresponde a la Municipalidad Provincial de Cajamarca, en cumplimiento de sus competencias y funciones otorgadas por ley, la organización del espacio físico y el desarrollo de la infraestructura urbana, sobre la base de los respectivos planes que, nuestro caso, están totalmente desfasados o no existen.
La situación es crítica, y las gestiones municipales pasadas, se han caracterizado por una pavorosa incapacidad, mostrando una suerte de total indiferencia, por dar mantenimiento a la tan deteriorada estructura de veredas y calzadas, con rampas y accesos para los grupos vulnerables, por lo menos en el núcleo del Centro Histórico, como es el caso del jirón del Comercio, Amalia Puga, Dos de Mayo, El Batán y otros; en una ciudad llena de títulos, pero totalmente descuidada, en la que existen, arbitrariamente, “rampas para hacer minusválidos”, totalmente anti técnicas e irracionales.
Queda la esperanza, de un trabajo articulado CONADIS, OREDIS y OMAPED, en el desarrollo de programas y acciones que permitan que las políticas públicas de promoción de las personas con discapacidad, tengan un efecto verdaderamente de valoración para este importante sector poblacional que también necesita desarrollase, desenvolverse e incluirse de forma útil y productiva en su entorno social, aprovechando sus habilidades diferentes.
- Hugo REYNA GOICOCHEA





