No es una percepción, así lo revela una investigación del Instituto Reuters y la Universidad de Oxford. Solo el 14% de jóvenes entre 18 y 24 años accede directamente a páginas de noticias.
Además, el 15% ya usa inteligencia artificial cada semana para informarse o entender temas complejos, una tendencia que crece rápido. Y hay otro dato clave: el 51% presta más atención a creadores individuales, frente al 39% que sigue a medios tradicionales.
En Perú, la brecha también es evidente. Mientras el diario El Comercio mantiene millones de visitas mensuales en web, su alcance en TikTok crece de forma explosiva, con decenas de millones de visualizaciones en pocos días.
Ante este escenario, resistirse no es la solución, sino adaptarse. Primero, diversificar formatos desde la reportería: el video (ya no el audio) debe ser el punto de partida para generar piezas en múltiples plataformas. Lo segundo es dejar atrás la lógica del “tengo una nota, la publico en la web” y en adelante pensar en “tengo una historia, ¿cómo la adapto a cada formato?”.
Las audiencias valoran cada vez más el análisis especializado (en video) y la verificación de datos, especialmente en video, donde el fact-checking puede conectar mejor con el público. Por último, nada de esto funciona sin revisar a diario la analítica, entender qué contenidos generan valor y fortalecer la relación con la audiencia fiel.
Al final, todo se resume en lo esencial: contenido propio, de calidad, con reportería en la calle y es casi seguro que los anunciantes apreciarán ese diferencial. Porque las historias siguen estando ahí afuera… lo que cambió fue la forma de contarlas.



