Consejo Departamental Cajamarca

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"Todo por Cajamarca, Nada Contra Cajamarca"

Al rescate del Centro Histórico de Cajamarca

Escribe: Hugo REYNA GOICOCHEA
Haciendo un poco de memoria, a fines de los años sesenta, y durante las subsiguientes décadas: ochenta y primeros años del noventa, se realizaron diversos proyectos y actividades orientados a la conservación y puesta en valor del denominado Centro Histórico de la ciudad de Cajamarca.
Teatro Cajamarca

Antecedentes de su revaloración

 Recordamos, de manera especial, la gran preocupación y el trabajo desarrollado por el maestro Andrés Zevallos de la Puente en la creación de la Casa de la Cultura, que funcionó inicialmente en una casona en lo que fue el jirón Lima, en la cual se mostraban sencillas pero importantísimas muestras de pintura, fotografía y otras, así como exposición de slides o diapositivas, en blanco y negro e iniciándose las proyecciones a color. Los públicos diversos, privilegiándose a los estudiantes, a fin de ir consolidando nuestra identidad cultural, a través del reconocimiento y valoración de la producción artística, construcciones monumentales y arquitectónicas de la ciudad de Cajamarca, según recuerdo, resaltándose el arte de las portadas coloniales de muchas casonas y los estilos republicanos de otras, hoy en proceso de extinción.

 Contribuyeron -me refiero exclusivamente, desde una posición eminentemente personal, por ello asumo la responsabilidad de la imprecisión de datos u omisiones involuntarias- a esta corriente conservacionista y de revaloración del patrimonio arquitectónico de la ciudad de Cajamarca, el amor e identificación, con vehemencia, de muchos cajamarquinos, como Fernando Silva Santisteban, Pablo Sánchez Zevallos, Víctor Campos Ríos, los hermanos Guerra García, Alfonso Salcedo y exsacerdote peruano-alemán Alois Eichenlaub,  entre otros.

Significativos logros de revaloración cultural

A mediados de los años setenta se recupera para el sector cultura y turismo, el Conjunto Monumental de Belén y se instala el denominado Instituto Nacional de Cultura Filial Cajamarca –hoy impropiamente llamado Órgano Desconcentrado de Cultura- desarrollándose un importante proyecto de restauración de sus instalaciones. Se logra asimismo la expropiación del Teatro Cajamarca, que estaba siendo utilizado como local de una fábrica de gaseosas, el mismo que, lastimosamente, desde cerca de tres décadas atrás, no funciona por problemas estructurales y la falta de gestión para su definitiva restauración.

Cajamarca Patrimonio Histórico y Cultural de las Américas

El diseño urbanístico de la ciudad, el contar con un patrimonio monumental importante y la gestión de personajes cajamarquinos en los ámbitos nacional e internacional, en las décadas de los años setenta y ochenta, convergieron para que el 14 de Noviembre de 1986, mediante Resolución CIECC-726/86, adoptada por el Consejo Interamericano para la Educación, la Ciencia y la Cultura, instancia de la Organización de Estados Americanos OEA, en su XVII Reunión Ordinaria considere: “Que, en la ciudad de Cajamarca, Perú, se produjo el encuentro decisivo entre los conquistadores europeos y la civilización incaica. Que, la ciudad de Cajamarca es uno de los centros de expresión del acervo histórico cultural, tecnológico y artístico de las Américas, desarrollado por las civilizaciones históricas. Que, la ciudad de Cajamarca como histórico conjunto monumental, debe ser preservada y protegida en forma adecuada para las generaciones presentes y futuras, y Que, Cajamarca, es actualmente un ámbito de aplicación de los postulados del desarrollo integral. Por tales consideraciones se declaró a Cajamarca como ‘Patrimonio Histórico y Cultural de las Américas’ “.

Esfuerzos de restauración y revaloración arquitectónica

A fines de los años ochenta e inicios de los noventa, el Fondo de Promoción Turística FOPTUR, COOPOP y la Municipalidad Provincial de Cajamarca, en la gestión de Francisco Arroyo Cobián, impulsaron y desarrollaron un conjunto de proyectos de restauración y revaloración arquitectónica como el entorno de la Plazuela Belén, mejoramiento de plazuelas y mantenimiento y protección de los principales templos, se implementan museos en lo que fue el Hospital de Mujeres y Hospital de Varones; se apertura el museo religioso y visitas a las catacumbas de la iglesia San Francisco. Posteriormente, se realizaron algunos esfuerzos por recuperar la adecuada presentación de las fachadas de las casas del entorno de la Plaza de Armas, que hasta hace  años atrás, su remodelación, era halagada por unos, criticada por otros. De igual manera se impulsó el retiro de los postes verticales de alumbrado público, reemplazándose por estilizadas farolas aéreas y como un importante proyecto, la refacción del Teatro Cajamarca con la colocación de butacas y refacciones estructurales. De aquel tiempo a esta parte, no se ha hecho prácticamente nada, mas bien se ha mostrado una posición bastante pasiva, frente a la alteración de fachadas, puertas, ventanas, tejados y otros elementos estructurales de casas y casonas tradicionales, en varios casos, con criterios comerciales, que vienen desnaturalizando el patrimonio arquitectónico de una ciudad altoandina.

Décadas atrás, también se efectuó la habilitación de pasajes peatonales como San Martín, Belén y la última cuadra del jirón del Comercio, denominado como Pasaje de la cultura.

En el presente siglo, correspondió a la gestión de Emilio Horna Pereyra, la remodelación de la Plaza Mayor que también generó controversias en la opinión pública, unos a favor y otros en contra.

En el año 2017, se impulsó la creación y funcionamiento de la  “Escuela Taller San Antonio de Cajamarca”, convenio entre la Municipalidad Provincial de Cajamarca y la Cooperación Española (AECID) y está vinculada a la recuperación del centro histórico; sin embargo su acción no ha logrado aún resultados significativos, desconociéndose su actual situación.

Después de muchos años de contemplar el aspecto humillante y de abandono en que se encontraba la casa donde nació, vivió y se desarrolló el ínclito Toribio Casanova, gestor principal de la revolución independentista de Cajamarca, se hará realidad el Proyecto de recuperación de esta Casona como Centro de Interpretación Cultural y Turística, al haberse adquirido esta casona el pasado 16 de noviembre de 2016 por la actual gestión municipal, por un millón ochocientos cincuenta y nueve mil soles y el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional – AECI, a través del Programa de la Escuela Taller San Antonio de Cajamarca La Grande”. (Consuelo Lezcano Ruiz). Los trabajos se iniciaron en setiembre de 2018 y aún continúan en la actualidad.

Logro importante de la anterior gestión municipal de Andrés Villar Narro, a través de la Gerencia de Turismo, Cultura y Gestión del Centro Histórico a cargo de Jaime Rodrigo Silva Santisteban, ha sido el mejoramiento de las instalaciones de la Casona Espinach, con el apoyo de la empresa privada,  para la promoción del arte y la cultura de nuestra sociedad. 

Es preciso puntualizar, no obstante,  que se han ejecutado proyectos y actividades de revaloración del Centro Histórico, como acciones aisladas, a pesar de existir un Plan de Gestión de la Zona Monumental de Cajamarca, con responsabilidades y compromisos establecidos para el Órgano Desconcentrado de Cultura y la Municipalidad Provincial de Cajamarca; el mismo que como todo plan en nuestro país, solo sirve para incrementar los anaqueles de las bibliotecas y los archivos o para su publicidad digital sin mayor trascendencia.

En las circunstancias actuales, como que nos es difícil reconocer la existencia de un centro histórico. Podemos afirmar que en los últimos años, se viene experimentando un total descuido en su protección, desde la existencia de una extraña edificación al lado de la iglesia Catedral, la construcción de edificios, objetivamente con signos de modernidad, sin criterios de unicidad arquitectónica y sumamente desproporcionados, que han desfigurado la uniformidad de los tejados. Hoy existen, en el Centro Histórico, elementos agresivos como tanques de agua, antenas de telefonía y postes de concreto, con enmarañadas telarañas de cables que cruzan los espacios de las calles, saturadas de vehículos y fachadas con multicolores avisos publicitarios de empresas comerciales, entre otros aspectos negativos.

El Cuarto del Rescate, único vestigio inca, y el Arco del Triunfo, se encuentran afectados por un cáncer a sus estructuras pétreas, experimentando procesos de meteorización, sumamente difíciles de controlar. En el caso del Arco del Triunfo que, aunque parezca increíble, recibe año a año, un maquillaje de pintura blanca, que no disimula la degradación de las piedras, prácticamente está librado a una suerte de abandono.

Plaza mayor constantemente mancillada

La histórica Plaza Mayor, pese a la existencia de una ordenanza municipal de los años noventa, que prohíbe su uso para concentraciones masivas; viene siendo utilizada, para eventos musicales, campañas de salud, área para el paseo de mascotas y recientemente, el pasado año, para las concentraciones y mítines políticos; así como de mercadillo por comerciantes ambulantes de todo tipo. Las veredas, de lo que podría aun denominarse centro histórico, en deplorable estado de conservación, las fachadas de edificaciones y particularmente de los templos católicos,  con  anuncios publicitarios y pintarrajeadas por las turbas. Cuesta creer que todo esto se haya producido por la insensatez de las autoridades locales, carentes de imaginación para prever lo previsible, dejándose a la espontaneidad de la acción irresponsable y  libertina de los iracundos de la juerga, que no respetan nada y, cuya estupidez, lamentablemente, queda en la impunidad.

Cuesta creer, como así lo consideran los conservacionistas y especialistas en restauración, que en la ciudad se disponga del Conjunto Monumental de la Recoleta que integra la iglesia y el convento, y que este último esté convertido en local de una institución educativa y que, con falsos criterios, ha sufrido serias alteraciones estructurales y de intensidad de uso, peligro latente para su integridad y conservación.

 El cuidado del Centro Histórico

La visita a otras ciudades de renombre, tanto del país, como del extranjero, y comprobar cómo se cuida y protegen sus centros históricos, frente a la indiferencia de nuestras autoridades, no hacen sino obligarnos a rumiar nuestra impotencia y desazón por su dejadez, incapacidad y carencia de gestión. Así como van las cosas, inmisericordemente, nos proyectamos hacia una urbe carente  de identidad y alma colectiva; es decir, si así lo permitimos.

Por las razones expuestas, es de esperar, hayan respuestas inmediatas y de emergencia por parte de las entidades públicas competentes. Es por ello que es momento de exigir un “Plan de Rescate del Centro Histórico”.

  • Hugo REYNA GOICOCHEA
  • Teatro Cajamarca
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