Consejo Departamental Cajamarca

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"Todo por Cajamarca, Nada Contra Cajamarca"

CRUCES DE PORCÓN Y DOMINGO DE RAMOS

Escribe: Hugo REYNA GOICOCHEA
A poco más de un año de la presencia de la temida pandemia del coronavirus, y aún ante la imposibilidad de su control, en muchos países del mundo se continúan con estrictas medidas de aislamiento social e inmovilización de su población. La aparición de nuevas cepas de esta terrible pandemia, y sus efectos nocivos en la salud pública, con altos índices de contagio y mortalidad, vienen definiendo nuevas formas de la convivencia social, en un marco de inseguridad sanitaria, que pareciera no poder afrontarse con éxito en el corto y mediano plazos.
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Álvaro Franco Reyna

Sobre esta cruda realidad, en nuestro país existen fuertes acciones restrictivas, que determinan, medidas de distanciamiento social, existiendo por el momento, la prohibición de actividades que impliquen concentración poblacional como son las festividades patronales o religiosas; situación que ha determinado que, por segundo año consecutivo, estas actividades se restrinjan al mínimo de actos y expresiones de fe. No obstante, es deber, seguir difundiendo y recordando las principales festividades y tradiciones de nuestros pueblos, como firme expresión de nuestra identidad cultural.

Las singulares Cruces de Porcón

Sin lugar a dudas, la festividad religiosa católica más tradicional, de esencia campesina, en la región, y única en nuestro país, la constituye el “Domingo de Ramos” o las “Cruces de Porcón”, por la singularidad de sus manifestaciones, llenas de tradición y colorido, singular mezcla de devoción introducida por la cultura europea y los aspectos de reverencia y religiosidad de la población aborigen. Estas expresiones, constituyen el producto de un sincretismo socio-cultural y religioso, caracterizado por la peculiaridad de la confección y muestra de macizos estandartes, ataviados de cintas multicolores, cuadros con imágenes religiosas y espejos, denominadas “cruces”, confeccionados por los moradores e Porcón Bajo, comunidad de campesinos, que se ubica a aproximadamente 14 km, al norte de la ciudad de Cajamarca, carretera hacia Bambamarca. Estas son portadas por fervientes devotos campesinos, trasladadas en procesión, acompañando al “Altísimo”, trasladado a lomo de una burrita, en la mañana del domingo previo a Semana Santa, hacia el templo católico ubicado a un costado de la carretera.

El Domingo de Ramos

El calendario litúrgico católico, considera como Domingo de Ramos a aquél día en el cual se solemniza la entrada de Jesús, aclamado por el pueblo, con ramos de olivo, montado en un pollino a la ciudad de Jerusalén, iniciándose así su pasión y muerte en la cruz. Este domingo, asimismo, da inicio a la Semana Santa en todo el mundo.

El Domingo de Ramos en Porcón, no obstante, cobra singular importancia, y ha revesado en fama, nuestras fronteras, como la fiesta religiosa campesina, de mayor transcendencia, cuya preparación se realizada con muchos meses de anticipación, en los diversos hogares de los comuneros de Porcón Bajo, para participar de los Oficios de la Santa Misa, el indicado domingo, en el templo parroquial, luego dar paso a peculiares manifestaciones de música y danzas, al son de instrumentos de viento, únicos en su género, confeccionados de carrizos alargados, que culminan en una especie de bocina de delicadas calabazas denominados clarines, así como el retumbar de las cajas y el sonar de las quenas, con las que se expresa el saludo y reverencia al Cristo Redentor.

Las Cruces de Porcón

El origen de esta festividad, seguramente estuvo en las jornadas evangelizadoras de los primeros sacerdotes católicos que arribaron a Cajamarca, cuyos sermones y prédicas seguramente calaron con profundidad en las mentes y deseos de expresión de fe, en la población indígena de la zona. Recordemos que esta comunidad, tuvo en el idioma quechua, y en sus propias costumbres, el crisol determinante para  cohesionar su identidad cultural y religiosa con expresiones de especial espectacularidad, como lo es la confección de pesados estandartes elaborados con estructuras de madera y carrizos, ataviados con cintas multicolores, hojas de palma y ramas de romero, en la que destacan, en su parte frontal, cuadros de imágenes religiosas como el Corazón de Jesús, la Virgen María, el Señor de los Milagros y motivos religiosos diversos, acompañados de una variada gama de espejos, armoniosamente distribuidos, cuyo resplandor, encandila las concurrentes procesiones por los sinuosos caminos de herradura desde los privilegiados hogares que las albergan, hasta la casa del Mayordomo, para luego dirigirse hacia el templo, a la vera de la carretera, para la celebración de la Santa Misa.

Al correr de las horas, la Imagen de Jesús, colocada en el lomo de una burrita, cuidada y descansada, durante todo el año, denominada” Señorca”, trasladará tan peculiar y sagrada carga, de la casa del Mayordomo hacia el templo, seguida de las multicolores y pesadas cruces, camino al templo, donde el Obispo de la Diócesis de Cajamarca, celebrará la Solemne Misa a las 10.00 horas.

Festividad de especial atracción turística

En esta peculiar festividad religiosa, se emula con singular fe cristiana, al son de rezos y cánticos de peculiar entonación -una simbiosis de expresiones en quechua y castellano- el ingreso triunfante de Jesús a Jerusalén, reverenciado y saludando la presencia del “Altísimo” en la Imagen de Jesús, en este caso, a través del arte campesino del montaje o confección de sus cruces, y las genuflexiones, de sus cargadores, Acompañan tan singular procesión grupos de niños, convenientemente vestidos a los que se llaman “Angeles” y otros personajes que representan a los “Apóstoles”, portando coronas de ramos de olivo y romero, en un clima de especial recogimiento.

Culminados los actos religiosos, los fieles creyentes y los viandantes  participaran luego, con sus cantos y danzas, de la singular feria en el atrio de templo, para finalmente, enrumbar en nueva procesión, hacia la casa del Mayordomo, donde serán partícipes de la degustación de los sabrosos potajes típicos, la chicha de jora y otras bebidas espirituosas, alargándose la jornada festiva hasta entrada las horas de la noche, en la que se emprenderá el retorno a los hogares, para el merecido descanso, y proyectar los preparativos, nuevamente para los días de Semana Santa y el próximo Domingo de Ramos. El Jueves Santo se celebrará una misa con Niños y habrá concurso de Cruces Infantiles, el viernes, el Vía Crucis, el sábado la Vigilia Pascual y el domingo, la Misa de Pascua.

La festividad de las Cruces de Porcón, por su importancia social, de naturaleza aborigen y la influencia de la cultura occidental a través de las prácticas cristianas, han adquirido una connotación muy peculiar, ya no tanto de esencia eminentemente penitente, sino de festividad, claro está con ciertos ribetes de recogimiento espiritual, pero de mayor alabanza a Cristo Jesús. Es por ello que, año tras año, esta festividad atraía la presencia, a la zona de Porcón Bajo, de cientos de visitantes, de turistas nacionales y extranjeros, en el marco de un turismo vivencial, que disfrutaban de tan especiales y peculiares manifestaciones religiosas, previas a “Semana Santa en Cajamarca”.

Ausencia por pandemia

Por obvias razones, por segundo año consecutivo, no quedará mas que recrear en la memoria, las extraordinarias procesiones en los días de víspera y central de esta manifestación religiosa del catolicismo de neta esencia campesina. ¡Dios nos proteja! Tengamos la esperanza de esta crisis sanitaria mundial tendrá que pasar.

  • Hugo REYNA GOICOCHEA
  • Álvaro Franco Reyna
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