La Ley 30936 y su reglamento
Como es de conocimiento público, en marzo de 2019, se promulgo la Ley N° 30936, Ley que promueve el uso de la bicicleta como medio de transporte sostenible, y establece una serie de medidas en materia de educación, trabajo, desarrollo urbano e infraestructura; y, recientemente, a inicios del presente mes, se aprobó su Reglamento mediante Decreto Supremo N° 012-2020-MTC.
El reglamento establece que los gobiernos regionales y municipales están en la obligación de considerar en la planificación del desarrollo urbano y en sus actividades operativas e inversiones, la construcción y adecuación de infraestructura ciclovial para promover la movilidad urbana sostenible. También prescribe que las municipalidades provinciales y distritales deben ofrecer el servicio de Bicicleta Pública a personas previamente inscritas e identificadas a través de un préstamo gratuito o alquiler para su uso como medio de transporte en sectores predeterminados.
Si bien es cierto, estas disposiciones legales, podríamos catalogarlas como buenas intenciones, en las actuales circunstancias, es de suponer no impulsará el uso masivo por parte de la población, en tanto colisionar con múltiples factores de índole cultural, sociales, económicos, de salud y, fundamentalmente, el equipamiento e infraestructura urbana que permita el desplazamiento en condiciones de seguridad para los y las ciclistas, en tanto en los centros urbanos las gestiones municipales, tradicionalmente han eludido este tipo de responsabilidades.
El problema del transporte urbano
Uno de los graves problemas por los que se atraviesa la población en los centros urbanos, especialmente en aquellos con significativas conglomeraciones poblacionales, es lo relacionado al transporte público. En términos generales, el desplazamiento a los centros laborales, de servicios financieros, instituciones educativas, acceso a los servicios de salud y otros en las grandes urbes; insumen mucho tiempo y pérdida de horas hombre. Grave problema es el “Sistema de Transporte Público”, en pequeñas unidades -combis, omnibuses y mototaxis- con el uso combustibles fósiles, altamente contaminantes. En Lima Metropolitana, los esfuerzos de implementar un transporte masivo a través de la construcción de infraestructura vial aérea y subterránea, pasos a desnivel, instauración del Tren Eléctrico, El Metropolitano, Corredores viales, transporte de alimentadores secundarios, entre otras medidas; no han logrado aún solucionar la gran demanda poblacional, situación que origina congestionamiento vehicular, aglomeración de pasajeros y otros problemas colaterales, que lo hacen altamente caótico y deficitario.
El transporte público en Cajamarca
Nuestra ciudad capital, no escapa a esta problemática nacional, lógicamente con sus propias particularidades. El parque automotor ha crecido significativa y excesivamente en los últimos años, a tal punto que las estrechas calles de la estructura urbana tradicional, han colapsado en su capacidad de soporte, originando grandes problemas saturación de vías, déficit de sectores para estacionamiento; así como la generación de un magnánimo congestionamiento vehicular, cuyas consecuencias, a no dudarlo, lo sufren principalmente los peatones, quienes tienen que realizar proezas y malabares para poder cruzar una calle, arriesgando a diario su integridad física y vida.
Tal coyuntura en la que vivimos, ha desbordado las escasas acciones normativas y de regulación de las gestiones municipales, especialmente en lo relacionado al ejercicio de sus facultades y competencias para regular el tránsito, circulación y transporte público, según lo establece la normatividad legal en nuestro país, situación que a corto y mediano plazo, pareciera no tener visos de solución, en tanto la fuerte resistencia que ofrecen los transportistas y la informalidad galopante del transporte, especialmente por la presencia masiva de combis, taxis y mototaxis.
El peligro del contagio en el transporte público
Frente a esta cruda realidad, que caracteriza al trasporte público en los centros urbanos, en unidades móviles de escasa capacidad, alteradas en sus estructuras y con muchos años de antigüedad, es inminente las posibilidades de contagio masivo de la población con la COVID19 al interior de estas; pese a la existencia de protocolos para el caso; los mismos que no son estrictamente cumplidos, sencillamente, por la ausencia de una fiscalización severa y las conductas informales de choferes y cobradores.
La bicicleta como opción realista
El transporte en bicicleta, en estas cruciales circunstancias, se presenta como una opción aparente para promover su uso por parte de las personas para desplazarse a sus centros laborales, de estudios o para acceder a otro tipo de actividades que se requiera cotidianamente.
Nuestro país ha sido el 9° en el mundo en adoptar medidas legales para promover el uso de la bicicleta y así evitar contagios y la propagación del virus. La bicicleta constituye un medio de transporte personal con distanciamiento social efectivo, a diferencia de las unidades de transporte público en el que existen muchas superficies de contagio.
Necesidad de ciclovías y conciencia cívica
Las nuevas disposiciones legales, así como la necesidad de promover el uso de la bicicleta, exigen responsabilidad cívica de los ciclistas al igual que para cualquier conductor de vehículo motorizado. En nuestro caso, por las razones expuestas de falencias de infraestructura vial y equipamiento para el ciclismo, se requiere de la adopción de medidas de urgencia y la habilitación de las llamadas ciclovías, con la señalización correspondiente y las medidas de seguridad a que diere lugar.
Para suplir, de cierta manera, este tipo de falencias, es de esperar que la Gerencia de Vialidad y Transporte de la Municipalidad Provincial de Cajamarca, esté realizando los estudios y evaluaciones correspondientes, a fin de implementar en aquellas vías factibles, llamémosle inicialmente “corredores ciclísticos”, en tanto se determinen los sectores viales para construcción y habilitación de verdaderas “ciclovías” o “ciclorrutas”. Actualmente solo contamos con ciclovías a los Baños del Inca y otra al aeropuerto. Ideas y propuestas las hay, las mismas que están publicadas en varias páginas web y en las redes sociales. Sería muy del caso tomarlas en cuenta.
- Hugo REYNA GOICOCHEA




