La impresión de la población es que Martín Vizcarra, Presidente del Perú, es un hombre bien intencionado. Pretende aplicar medidas para mejorar las condiciones de vida de los excluidos. Las intenciones no bastan para lograr los deseos. Este y cualquier presidente tiene que enfrentarse al poder económico para cambiar los destinos del país. Me parece también, que la muralla del poder económico es un obstáculo enorme. Las grandes empresas no permiten que se tomen acciones que cambien este sistema que nos agobia. La constitución actual no permite anular contratos de gobiernos locales, de gobiernos regionales y del poder ejecutivo; a pesar que nacieron al amparo de la corrupción y la coima. Los contratos tienen fuerza de ley, se exige respeto a la legislación internacional. Los defensores de la corrupción piden que las empresas sigan operando sin ninguna restricción. Los medios de comunicación social abogan por el respeto a estos contratos irregulares, privilegiando la opinión de convertirnos en “parias de la legislación internacional” si es que se anulan. Si el congreso impide el pago de los peajes, este es irrespetuoso de los compromisos internacionales. Lo acusan de populista, no importando que presidentes, gobernadores regionales y alcaldes provinciales y distritales recibieran prebendas para otorgar las licitaciones.´
El presidente Martín Vizcarra, también ha enfrentado visos de corrupción en su gobierno. En plena pandemia algunos policías, miembros del Ministerio de Salud, funcionarios del Ministerio de Cultura y otros, cometieron serias irregularidades que son investigadas por el Ministerio Público y por la Contraloría General de la República. Igualmente ha sido un escándalo el otorgamiento de licenciamiento de 8 filiales de la Universidad Tecnológica del Perú – UTP. Nuevamente el poder económico encontró prerrogativas. El grupo económico INTERCORP, que agrupa a Interbank, farmacias Inkafarma y Mifarma, Fasa, Arcangel y otras, recibieron el beneficio de funcionarios de la SUNEDU para lograr licenciamientos sin siquiera tener locales construidos en filiales como Piura, Chiclayo, Trujillo, Chimbote, etc. El poder Económico no tiene patria, no tiene sentimiento, no tiene gestos de solidaridad. Sólo se preocupa por obtener ganancias.Los opinólogos y políticos corruptos afirman, que no es delito haber recibido millones de dólares del empresariado para financiar sus campañas electorales. Los partidos políticos de derecha y de izquierda, que llegaron al poder para favorecer al empresariado no serán sancionados legalmente, recibir dinero en campaña no es delito. Sin embargo, todos los partidos tradicionales deben recibir la sanción moral y electoral y ninguno debe tener una mínima cuota de poder en los diferentes niveles de gobierno.
A pesar de todas las irregularidades, Martín Vizcarra pasará a la historia del Perú por haber cerrado un congreso, manipulado por una mayoría obstruccionista y corrupta. En su gobierno se promueve la lucha contra la corrupción y muchos políticos están presos por indagaciones del Ministerio Público. La ciudadanía no olvidará el coraje del Salvador del Solar, que con argumento sólido e impecable, pidió el voto de confianza para su gabinete, acción que permitió el cierre del congreso, sabiendo que tenía que renunciar al premierato. La mayoría de los miembros del congreso intentaron impedirle su ingreso, pero finalmente logró su cometido.
Martín Vizcarra tuvo que asumir el activo y el pasivo de los gobiernos anteriores, pero también es cierto, que le faltó decisión para enfrentar al poder económico de este país. Dentro de las limitaciones legales, pudo normar en favor de las grandes mayorías excluidas del país.
Las circunstancias actuales, exigen que surjan nuevos partidos políticos, comprometidos con la defensa de la libertad y de la justicia. Que tengan la valentía de consolidar una nueva normatividad legal, que permita el desarrollo igualitario del país. Que se defienda el derecho de los trabajadores y de los ciudadanos para ofrecerles mejores condiciones de vida. Que los partidos políticos jamás traicionen a sus electores y que los felones jamás regresen al poder. Renovación política exige el pueblo. Los partidos deben ser lugar común de debate democrático, con las discrepancias que usualmente se darán en espacios de afianzamiento de la tolerancia, pero nunca debe haber espacio para la corrupción, la injusticia y el abuso.
Como expresa Daniel Gil, libre pensador y analista de la realidad “La vida de placeres, de la que se ufana la sociedad de consumo, solo está hecha para los ricos, que heredaron, hicieron o usurparon su fortuna, no para quienes los imitan, admiran o envidian. Los pobres no hacen problemas, saben que vivir es luchar, luchar incansablemente”.
- Iván LEÓN CASTRO
- Federación de Periodistas del Perú



